13 de febrero de 2022

WARLOCK - HELLBOUND (1985)

 





Una tarde nublada y aburrida de domingo, mientras daba un melancólico paseo por los suburbios de Düsseldorf, una especie de Diosa nórdica o algo así se me apareció. Dijo llamarse Dorotheé Pesch, Doro para los amigos. A continuación me presentó a su coro de ángeles, los cuales iban con guitarras eléctricas, tambores, mucho humo alrededor (alguien fumaba) y chupas de cuero. Y se pusieron a tocar y a mí me sonaron muy bien. La tal Doro esa pegaba unos gritos que te dejaban medio aturdido, hipnotizado, como un canto de sirena, y pensé: joder; qué pasión, qué fiereza y qué... real. Después me fijé en los dos querubines que tocaban las guitarras, un tal Rudy Graf y un tal Peter Szigueti, que resultaron ser muy habilidosos en esto de darle a las seis cuerdas, generando una energía descomunal. Otros dos seres se erguían más atrás, resultaron ser Frank Rittel y Michael Eurich, que muy alegres y contentos marcaban los ritmos y las bases con una soltura y maestría exquisitas (qué bien se escuchaba ese bajo en Down & Out). Todo en su conjunto me transmitió muy buen rollo, tal como si estuviésemos de nuevo en 1985 y fuésemos quinceañeros dando naranjazos por ahí. La tarde se tornó en noche. La visión se desvaneció después de semejante descarga de Heavy Metal con final feliz, es decir, una baladita guapa. Cansado pero feliz, me fuí a la cama, y mientras me dormía, recordaba aquellos tiempos en los que Warlock eran la banda sonora de tantas tardes anodinas y nubladas. Y de cómo nos ayudaron a sobrellevarlas y a darles un toque de sentido y alegría. Con una sonrisa en la carita, gracias, Warlock. Gracias.











31 de enero de 2022

FATES WARNING - PARALLELS (1991)




 

 'Parallels' es el sexto álbum de estudio de larga duración de la banda estadounidense de metal progresivo Fates Warning, lanzado en octubre de 1991 por Metal Blade Records.
 Con cada álbum, Fates Warning, desde sus inicios a principios de los ochenta, agregaron más y más elementos progresivos a su sonido de heavy metal que culminó con el lanzamiento de  'Perfect Symmetry' (1989). 
Si los fans esperaban un lanzamiento aún más progresivo con 'Parallels', esas expectativas no se cumplieron. 
De hecho, 'Parallels' es mucho más melódico, accesible y sutil, con una atmósfera cálida y agradable y melodías suaves y reflexivas, hasta el punto de que mucha gente se plantea el dilema de si es un álbum de metal progresivo o en realidad es más un álbum de heavy metal melódico.
 Si escuchas atentamente la música, encontrarás muchos cambios de compás, ritmos inusuales y otras características que generalmente se asocian con el metal progresivo. Aparte de 'The Eleventh Hour' de 8:11 minutos de duración (la más larga del disco), que presenta una estructura moderadamente compleja, las demás canciones no son terriblemente aventureras, aunque hay sutiles detalles en todas las pistas que las mantienen interesantes en todo momento. 
Una de las características que definen el sonido de Fates Warning en este punto de su carrera (además de la batería inteligente y sofisticada de Mark Zonder, qué monstruo el tio) es cómo los dos guitarristas, Jim Matheos y Frank Aresti, se complementan. Jim Matheos toca muchas partes de guitarra eléctrica limpias (no distorsionadas) enriqueciendo los riffs distorsionados y las guitarras solistas de Frank Aresti. 
La consecuencia es un paisaje sonoro amplio y dinámico que ofrece al oyente una experiencia extrordinaria, sobre un rico fondo proporcionado por Joe DiBiase y el mencionado Mark Zonder, que conforman una base rítmica de auténtico lujo, sofisticada y poderosa, repleta de matices y detalles alucinantes.
 El vocalista Ray Alder ofrece una interpretación vocal emocional, sin irse tanto a los agudos como en trabajos anteriores, utilizando registros más "humanos". 
Las letras del álbum giran principalmente en torno a relaciones y emociones rotas. 
Fates Warning son, sin duda, una banda muy completa, seria, compleja en su punto justo, original, de primer nivel y por la que siento cierta debilidad.
 'Parallels' está magníficamente producido por Terry Brown (Rush, Voivod, Rolling Stones, Lizzy Borden...etc).
 Un sonido perfecto para un álbum genial, como casi todo lo que hace esta gente.






17 de enero de 2022

ICEWIND - ALL IS DUST (2006)

 






Desde Canadá debutaron con este L.P: Icewind, una banda formada en 2002 por el guitarrista Jay Menard. Banda que a día de hoy ha publicado éste y otro larga duración en 2007, titulado 'Again Came The Storm'. 
Para fanáticos del Power Metal con algún toque sinfónico proporcionado por el buen trabajo de los teclados, prominentes a lo largo de todo el disco, pero sin empachar. 
Desde el primer acorde de la intro 'A Breeze Of Hope' que da paso al primer riff de 'Winter Heaven' nos percatamos de esa atmósfera genuinamente 'Power', épica, heróica, monumental y barroca.Todos los ingredientes presentes, desde la expresiva voz de Gabriel Langelier contando batallas y leyendas perdidas en el tiempo, respaldada por coros grandiosos que podríamos situar en la esfera de Manowar; riffs dinámicos, ágiles y veloces a la vez que potentes, a cargo de Jay Menard y Vinni Poliquin, marcándose ambos muy correctos y disfrutables solos, dibujando buenas melodías, adornados y apoyados por los teclados de Steve Gemme y muy buen trabajo de la base rítmica, formada por el bajista Dan Dupuis y el batería Alex Dubé, que maneja el doble bombo de escándalo, sosteniendo y empujando con fuerza y precisión. 
Su mayor logro ha sido telonear a Gamma Ray y a Stratovarius, y ciertamente de ambas fuentes han bebido Icewind. 
Un disco que cumple todos los cánones del buen Power a la europea, hecho con seriedad, humildad y honradez, y que se deja escuchar amablemente, con el encanto necesario para disfrutar de sus 50 minutos de duración que se pasan volando. 
Ala, a sacarle brillo a la armadura...




26 de diciembre de 2021

ELEGY - LOST (1995)

 





Elegy fue una banda holandesa fundada por el guitarrista Henk Van De Laars en 1986, y que practicaba una mezcla de Power/progresivo (más progresivo que power) de altísima calidad. 
Lost fue su tercer trabajo, publicado en 1995, y a estas alturas ya habían adquirido cierta reputación gracias a sus dos anteriores trabajos y a haber actuado frecuentemente sobre todo por Centro Europa y Japón (donde les salieron callos de firmar autografos), y junto a grupos de la talla de Annihilator, King Diamond, Angelwitch, etc. 
Sufrieron a lo largo de su trayectoria continuos cambios de formación (Van Den Laars abandonó la banda en 1999 tras la muerte de su madre) y escaso apoyo de su compañía discográfica, el sello alemán T&T Records, lo cual les impidió llegar a ser más grandes, aunque calidad, como digo, no les faltaba. 
Se cuenta además que en 1988 ganaron un concurso organizado por la prestigiosa publicación Metal Hammer, pero no recibieron ninguno de los premios prometidos, a saber, equipos de sonido, un concierto en el Hammersmith y un contrato con Polydor. 
Se veía que la suerte no estaba de su lado. 
Pese a todo, al final la constancia y el trabajo bien hecho dan sus frutos, y Elegy seguían cautivando a su cada vez más numerosa legión de fans con este tercer latigazo, en el que la formación consiste en Martin Hovinga (que tras este disco sería sustituido por Ian Parry), voz, los guitarristas Kenk Van Den Laars y Gilbert Pot, el teclista Gerrit Hager, el batería Dirk Bruinenberg y el bajista Martin Helmantel. Centrándonos en concreto en 'Lost', se trata de un disco muy completo, con un par de baladas, una instrumental donde Henk se luce, y sobre todo, mucha categoría.                               De siempre, la formación de los músicos de los países bajos ha sido extraordinaria, y aquí lo podemos aapreciar perfectamente.                 Siempre fueron comparados con Dream Theater, pero a mí me da que Elegy siempre fueron un puntito más agresivos.    
Agresivos pero sin pasarse, construyendo cada tema sobre intensos riffs y estructuras lo suficientemente complejas como para sorprender pero sin llegar a despistar o confundir, lo suficientemente duras como para sacudir la cabeza, y manteniendo en todo momento un puntito de melodía y accesibilidad que facilitan el disfrute total. El segundo tema, 'Everything' es el ejemplo perfecto. Un single de 6 minutos. Con un par.
Cada músico aporta su tremenda maestría al plan, destacan lógicamente las precisas y afiladas guitarras con unos solos de alta escuela, pero desde la voz de Hovinga, comparada razonablemente con la de John Arch, hasta la perfección de la base rítmica más el aporte en su punto exacto de los teclados da como resultado un álbum excepcional de una banda que aunaba elegancia y dureza como pocas.




7 de diciembre de 2021

EIDOLON - NIGHTMARE WORLD (2000)

 





Eidolon fue la banda que formaron los hermanos Drover y que se mantuvo en activo entre los años 1993 y 2007, publicando en ese tiempo 7 L.P'S, siendo este 'Nightmare World' el tercero de ellos, y, a juicio de la mayoría de fans y prensa especializada, el mejor de todos. 
Posiblemente lo sea, argumentos no le faltan y además no he escuchado toda su discografía.
 Aunque comercialmente todos los discos de Eidolon fueron 'poco exitosos', la verdad es que calidad no les faltaba. 
El hecho de que fuese una banda 'de estudio', es decir, que no realizase giras y muy pocos o ningún recital en directo con toda seguridad también contribuyó a la defunción del proyecto. Pero Eidolon sirvió como escaparate para que esos dos genios, tanto Shawn como Glen Drover, hiciesen llegar su talento a unas audiencias mucho más numerosas al fichar por bandas como Megadeth o King Diamond. 
Lo cierto y verdad es que 'Nightmare World' es un muy buen disco en el que destaca muy por encima de todo lo demás la portentosa maestría a las seis cuerdas. 
Guitarrista versátil y de técnica impoluta, Glen toca casi todos los palos, repartiendo crujientes y acerados riffs a diestro y siniestro, gustándose en los virtuosos solos y demostrando por qué es muy capaz de tocar en bandas de primer nivel.
 Metal de gran pureza, que abarca desde el thrash hasta lo progresivo pasando por el coqueteo con el Doom en el tema 'Repulsion', algún tema de estribillo más melódico como en 'Lunar Mission', el denso telón de acero que es 'Fortress Of Red', etc. etc; Eidolon despliegan todo un arsenal de potentes canciones, haciendo gala de innumerables recursos para conformar un trabajo variado y vigoroso que no dejará insatisfecho a ningún aficionado al buen Metal.
 Desde la embestida que abre y da título al disco hasta el cierre con ese descomunal temazo de 13 minutazos que es 'Dreamscape', pasando por una instrumental acústica, 'Majestic Interlude'...; riff tras riff Eidolon nos sumergen en ese 'mundo de pesadilla', con una producción nítida y sencilla que otorga a las guitarras un sonido realmente estremecedor, poderoso y pleno de energía y distorsión, sin artificios innecesarios, con todos los temas bien trabajados hasta el más mínimo detalle, incluso la portada... Heavy Metal en estado puro.
 Por cierto, mencionar también a los otros dos miembros, imprescindibles: Adrian Robicheaud  al bajo y Brian Soulard a las voces, ambos cumpliendo su papel con discrección pero con solvencia y oficio. 
Sin duda, un trabajo muy completo, una buena dosis de puro Metal. En vena.
 Bendita pesadilla.





5 de noviembre de 2021

ELF - TRYING TO BURN THE SUN (1975)

 



El canto del cisne de una banda que se disolvió, o para ser más exactos, cambió de guitarrista y de nombre, tan sólo unos meses después de su publicación.
 Un broche de oro para una etapa que va de 1967  a 1975, en la que publicaron tres redondos llenos de buen Blues/Rock. 
Por supuesto, Elf se convirtió en Rainbow gracias al señor  Padavona. Desde este momento en adelante, Ronald Padavona es Ronnie James Dio. Aunque, en mi opinión, el punto de inflexión hacia sonidos más duros se produjo definitivamente con el inconmensurable 'Rising' en 1976, RJD ya demostraba en esos tres álbumes con Elf sus divinas cualidades vocales. 
Esa garra y ese sentimiento inigualables, adaptados a lo que por aquél entonces hacía, es decir, ese rock setentero de raíces blues, algo endurecido por las guitarras de Steve Edwards (el primo Feinstein se largó en el 73 para montárselo por su cuenta con los magníficos 'The Rods'). De Edwards nunca más se supo después de que Mr. Blackmore entrase como un elefante en una cacharrería. 
Craig Gruber y Gary Driscoll, ambos ya fallecidos, son uno de los mejores combos rítmicos que se han visto. Y cierra el círculo un músico excepcional, como es Mickey Lee Soule, mago de las teclas, de esos que exclaman: '¡No dispare, sólo soy el pianista!'.
 Pero no sólo: suyos son los arreglos de cuerda de esa maravillosa canción titulada 'Wonderworld', que es como una pequeña y humilde 'Stairway To Heaven', salvando las distancias. 
Con una letra preciosa y una melodía deliciosa, nuestro pequeño elfo se reivindicaba como uno de los tipos más grandiosos del cotarro exclamando aquello de 'So Sail Away Into The Sun 'Cause I'm Everyone'. 
Había nacido una estrella. De las de verdad, de las del firmamento. Las que dan luz. 
Sólo por este tema el disco ya merece la pena, pero es que además tenemos casi 40 minutos de sonrisa pegada en la cara gracias a maravillas como ´Prentice Wood' (esa percusión impagable, ese interludio a mitad de canción, esos solos de Edwards al final..), 'Black Swampy Water', 'Liberty Road', el vacilón 'Shotgun Boogie' (donde Gruber se sale), la emotiva 'Streetwalker', etc. etc.
 Un disco ya añejo, con ese saborcillo de los viejos clásicos, entrañable y soberbio. 
Una verdadera obra de arte.




2 de noviembre de 2021

DEMON - BREAKOUT (1987)

 



Votado entre los 100 mejores álbumes de rock de todos los tiempos en Kerrang en los años 80, 'Breakout' es otro paso adelante más en la amplia trayectoria de los Demon. 
Un disco en el que suben un poquito la intensidad con respecto al anterior, Heart of our time (1985). Breakout es ciertamente más 'rockero', aunque mantiene ese estilo completamente peculiar y difícil de encasillar de los británicos (más británicos que nadie en 'England's Glory', donde sospecho que no hay ningún sarcasmo en la letra). 
Un disco muy lineal, donde ningún tema destaca excesivamente sobre otro y que logra mantener el interés hasta el final, gracias a los enérgicos riffs del tema que da título al disco o de 'The Big Chance', las atrayentes atmósferas de 'Through These Eyes' (grandioso solo de John Waterhouse) o 'Life On The Wire' (échale un vistazo al video y me cuentas) o a la intensidad de 'Hurricane' 
Los teclados de Watts y las guitarras de Waterhouse, de sonido cristalino y cálido además de cortante y afilado se reparten el pastel, o mejor dicho, las migajas que deja Mr. Hill, 'frontman' extraordinario y excepcional letrista. 
 En 'Breakout', compuesto a medias entre Hill y Watts, el susodicho etéreo estilo de Demon se basa principalmente en el Hard Rock de los 70, recubierto por una muy fina capa de Metal extraído de las minas de la NWoBHM, y salpicado de algunas gotas de 'progresividad', dejando detalles muy sutiles y delicados, como un perfume caro, fascinante y pomposo.
 Ese perfil poco accesible en principio para el gran público es precisamente lo que hace de Demon una banda única y hasta cierto punto incomprendida y por la que personalmente siento cierta debilidad.
Insuficientemente Heavys para los viejos guerreros, demasiado duros para los fans de Marillion y muy raros para mis hijas. 
Condenados a vagar por el mundo predicando su inquebrantable fe a quienes quieran escucharles, los cuales somos unos pocos elegidos. 
Ya sabes, no rompas el círculo... y disfruta de su excelente portada, preciosa ilustración, mientras te dejas llevar  por su seductora manera de entender el Metal.




5 de octubre de 2021

BLACK SABBATH - SABOTAGE (1975)



 


 

El tiempo es relativo.
 6 años pueden parecer una eternidad, o por el contrario, un breve lapso de tiempo. 
Para Black Sabbath, sus primeros seis años de vida, y con ellos sus cinco primeros álbumes, pudieron ser ambas cosas a la vez. 
Lo que está claro es que parece un periodo corto si consideramos el enorme crecimiento experimentado, pues pasaron de ser cuatro muchachos de los suburbios de Birmingham a crear todo un género musical, y a comenzar a gestar lo que acabaría siendo la banda más grande de todos los tiempos. 
Pero si lo miramos desde el punto de vista de la intensidad con que ese mismo periodo fue vivido por la banda misma, pudiera parecer una época infinita. En 1975, el agotamiento provocado por las continuas giras/grabaciones y el uso/abuso de algunas sustancias comenzaban a hacer mella.
 
Después de todo, eran humanos.
 Para colmo, a estos achaques se les añadieron algunos problemas legales con el 'management', de los cuales proviene precisamente el título del disco. 
Pero era sólo chapa y pintura. Humanos, sí, pero verdaderos genios.
 Con el propio Tony Iommi a los mandos de la producción (junto a Mike Butcher) y tomándose su debido tiempo (nada menos que 6 meses... teniendo en cuenta que 'Black Sabbath' fue grabado en 1 día, no está mal), lo que Black Sabbath hicieron fue simplemente coger toda esa rabia, mala hostia y hastío que sentían y volcarlos en la música. 
El resultado es una obra maestra (la 6ª consecutiva), en la que descubrimos el lado más Heavy de los Sabbath. Sí, sin duda, 'Sabotage' es el álbum más 'duro' de la era Ozzy.
Y por las composiciones e interpretaciones ofrecidas, nadie diría que estaban pasando una mala época. ¿Quién en 1975 podía inventar unos riffs tan portentosos y aplastantes como los de 'Symptom Of The Universe' , 'Hole In The Sky' o 'Thrill Of It All'?. ¿Y quién podía sacarse de la manga dos monumentos imponentes como son 'Megalomania' o 'The Writ'? 
¿Y quién podía adornarlo todo con un tema instrumental tan colosal y épico como 'Supertzar'?. ¿Quién, en definitiva, te podía sumergir en un trance orgásmico de tres cuartos de hora?. Yo os lo diré: Black Sabbath. 
Si por esa época todavía quedaba algún hereje (o sordo) que dudase de quién ostentaba la corona, con 'Sabotage'  Black Sabbath zanjaban el tema con un buen puñetazo en la mesa (aunque creo que a ellos les apetecía darlo en la cara de alguien).
Para algunos, el mejor disco de la era Ozzy,  y para el 99'9%, el último gran disco de dicha era. 
Para mí, un disco muy querido y entrañable. 
Solía descojonarme viendo las pintas que llevaban en la portada, (que por cierto también para muchos, es de las peores de la historia, pero eso es porque no pillan el chiste...).
Cosa fina.






19 de septiembre de 2021

ACID REIGN - THE FEAR & MOSHKINSTEIN (1989)

 


 



Siempre que hablamos de Thrash , lo primero que se nos viene a la cabeza (por lo menos a mí) es la BayArea, y por extensión los EE.UU. En el este el movimiento era más 'underground', con toda aquella movida del Hardcore neoyorquino, de donde surgieron gente como Anthrax, S.O.D., Nuclear Assault, Overkill, y alguna más que me dejo. 
Pero aquí en Europa, al margen de la demoledora factoría germana, desde las islas británicas también florecieron algunas joyitas. Acid Reign fue una de esas que casi pasan desapercibidas, pero que brillaron con intensidad cegadora, aunque por poco tiempo. Formados en 1985,  grabaron un E.P.  en 1988, 'Moshkinstein', bajo el sello Under One Flag, la filial europea de Music For Nations, más o menos, y dos años más tarde, llega este 'The Fear', su primer larga duración. 
Una joyita. Dos joyitas. 
Publicadas juntas en esta edición, quitando un tema del 'Moshkinstein', la instrumental 'Freedom Of Speech'. Decir que en el primero, tocaba la guitarra, junto a un tal Kev,  Gaz Jennings, sí, el de Cathedral, y en el segundo, junto al amigo Kev, su sustituto, Adam Lehan, sí, el de Cathedral. 
Curioso. 
Pero aquí aún no se habían enamorado del Doom tétrico y oscuro, sino más bien al contrario, hacían un Thrash esplendoroso y brillante, ágil, veloz pero contundente y potente a la vez, bordeando (por eso lo comentaba al principio) el estilo de la costa Este de los U.S.A., y aquello que llamaron 'Crossover', que es como la cara simpática del Thrash (ya sabéis, bermudas, skateboards, mosh y mucha birra...) pero que suelta cada ostia que flipas. Ellos lo llamaron 'United Kingdom Apple Core' (fijaros en la gorra del 'personaje' de la portada).
 Sentido del humor británico. 
Sentido del humor que dejan claro poseer desde el primer tema, y también en el video, donde H se marca un monólogo en plan El Club de la Comedia. Y cuando te estas descojonando de la risa, llega el siguiente temita y sin previo aviso te pone a sacudir la cabeza frenéticamente, y ya no puedes parar hasta que acaba el último tema.
 Así eran.
H, el cantante, Ian Gangwer (R.I.P.) al bajo y el batería Mark Ramsey, (lo has adivinado, el de Cathedral), eran las tres bestias que completaban la formación. 
Energía y adrenalina a raudales, una ejecución sobresaliente, excelentes guitarras, de sonido puro y nítido, que no se limitan a escupir multitud de riffs sino que se marcan unos solos geniales,  hiperactiva e impecable base rítmica y ni un segundo de respiro, con H espetando unas letras bien curradas. ¿Se puede pedir más?. 
Por cierto que Acid Reign giraron en in par de ocasiones con sus colegas de Nuclear Assault, además de haber tocado con gente como Exodus, Flotsam And Jetsam, Dark Angel o Candlemass. Creo sinceramente que 'The Fear' es un álbum que debería estar en los puestos más altos a la hora de elaborar un ranking de los mejores discos de Thrash Metal de la historia y que Acid Reign, que se disolvió finalmente en 1991, tras un segundo lanzamiento titulado 'Obnoxious', merecen ser reconocidos como una banda 'de las importantes', y que no llegaron a ser más grandes debido a su pronta separación, aunque en 2015 el vocalista Howard 'H' Smith resucitó el proyecto y publicaron su último trabaja hasta el dia de hoy 'The Age Of Entitlement' en 2019.
A disfrutarlo como energúmenos..





26 de agosto de 2021

RATT - INVASION OF YOUR PRIVACY (1985)

 




Con su debut 'Out Of The Cellar' sonando todo el dia en la radio y en la MTV en 1984, los Ratt habían pasado de ser superhéroes de Sunset Strip a algo más grande: una ruidosa y orgullosa banda de rock estadounidense que saltó a la conciencia nacional como verdaderos gladiadores listos para combatir en la arena. Ya fuese sobre los escenarios, por cierto cada vez más grandes, o entre bastidores en las fiestas que harían después de que terminara el espectáculo, estaban entre los más grandes: eran músicos que todos tenían que respetar, y unos 'prendas' en los hoteles. La verdadera esencia del Glam ochentero

Esa reputación fue la que la banda mantuvo en su segundo L.P., 'Invasion Of  Your Privacy' de 1985. De nuevo con Beau Hill en la sala de control del estudio, las chispas volaron y la banda armó el taco, poniendo a la escena Glam en todas las portadas de la prensa especializada, y todo patas arriba por donde pasaban. 
La estrategia para el procedimiento no era a simple vista demasiado complicada: Tome un riff de guitarra asesino, añada una base rítmica que suene como un trueno, y luego deje que el cantante Stephen Pearcy haga lo suyo. Versos vagamente sucios que engendran un coro masivo y adictivo: enjuague y repita hasta que llegue el momento culminante de los solos de guitarra. Llévelo a casa con algunos coros más y disfrute de los elogios de las 20.000 personas que están frente a usted, o de los dos millones que están escuchando su música en sus coches o habitaciones o a través de sus auriculares Walkman.

Fórmula sencilla y ya conocida, pero que los Ratt ejecutaban a la perfección. Era una banda con carisma, presencia y lo principal; talento.

Talento que se aprecia sin esfuerzo y muy especialmente en el apartado de las guitarras: pocas bandas en ese momento podían presumir de la 'doble hacha' que Ratt tenía, y nadie más tenía a Warren DeMartini tocando para ellos. Aunque Robbin Crosby era un solista sólido, sirvió como un complemento ideal para DeMartini, cuyo trabajo era prender fuego a las cosas sólo con marcarse unos endiablados y fenomenales solos, con melodía, velocidad y precisión. A veces en primer plano, otras subrepticiamente, logran ponerte los pelos como escarpias. Sin ningún género de duda, lo mejor de cada tema y el verdadero corazón de este disco. Aunque sin olvidar cómo no al batería Bobby Blotzer y al genial bajista de origen cubano Juan Croucier. Si esto fuese baloncesto, este sería un quinteto MVP. Por algo fue DeMartini quien sustituyó a otro monstruo como Jake E. Lee cuando éste se largó con Ozzy. Grandísimo guitarrista. Como el tiempo corre implacable,  Ratt han pasado por épocas más grises, y el brillo de sus lentejuelas está algo apagado, aunque ahí siguen Pearcy y el bajista, Juan Croucier, manteniendo a las ratas con vida. Sin embargo, a mediados de los 80, Ratt estuvo en la cima, fueron los putos amos durante una buena temporada, (cinco discos de platino consecutivos no están en el currículum de cualquiera) e 'Invasion Of Your Privacy'  te muestra por qué.
Uno de esos discos especiales y con cierta magia que marcaron una época. 

Ratt 'n' Roll!!!