10 de marzo de 2019

CAULDRON - CHAINED TO THE NITE (2009)







Los canadienses Cauldron, formados en Toronto en 2006, con su primer larga duración publicado en 2009, 'Chained To The Nite', ofrecieron a los fanáticos del Heavy Metal tradicional un nuevo impulso a ese estilo inmortal y perpetuo. 

Estos jóvenes guerreros, junto a muchos otros que ya iremos conociendo, representaron en su día una nueva generación, muy enérgica y muy viva, con la misión de continuar ese legado antiguo y rico, insuflando nueva vida a un género que estaba algo mustio. Un soplo de aire fresco y revitalizador, nueva savia para el árbol ancestral...

Cauldron consta de solo tres miembros, dos de ellos fijos: Jason Decay - bajo y voces (que ya llevaba haciendo ruido desde 1999 con su primera formación, Goat Horn) e Ian Chains - guitarras. Han pasado varios culos por el asiento de la batería, en este caso en concreto, lo ocupa el de 'Steel Rider', viejo compañero en Goat Horn. Los tres, junto a Neil Kernon y sus excelentes habilidades en la mezcla/masterización, crearon un gran trabajo que vale la pena para cualquier oyente y coleccionista.

Este álbum es una noble ofrenda a la esencia misma del Heavy Metal.
Con ese espíritu hambriento de tradición, joven y entusiasta e inspirado en las viejas buenas costumbres. Fuego cruzado de guitarras, riffs simples, pegadizos y muy efectivos a la par que contundentes. Aplastantes. Con la cantidad correcta de melodía. Sección rítmica rocosa y consistente. Solos bien balanceados y bien ejecutados que iluminan y denotan la actitud irreprochable de la banda. 

Sin complejos ni vaguedades. 

Cauldron encontró así su propia manera de presentarse como un nuevo y prometedor grupo, representante de una generación regeneradora en el ámbito del Heavy Metal de los 80, y 'Chained To The Nite' es un gran ejemplo que sigue demostrando que ese Heavy Metal, verdadero y auténtico, nunca murió y nunca lo hará. Continuará con muchas demostraciones futuras exitosas. Por los siglos de los siglos...

http://cauldronmetal.com/

24 de febrero de 2019

GILLAN - FUTURE SHOCK (1981)






El cuarto trabajo publicado bajo la marca 'Gillan' (en sólo tres años) por Gillan y sus secuaces, 'Future Shock', es, en opinión de mucha gente, el mejor de la banda. Banda que repetía formación por tercer disco consecutivo, lo cual seguro que influyó en dicho éxito, además de estar autoproducido. 
Estamos hablando de una de las voces más impresionantes que ha dado el Rock, y de cuatro músicos de calidad suprema: el imponente (musical y físicamente) John McCoy en el bajo, el excéntrico (musical y personalmente) Bernie Tormé en la guitarra, el teclado de Colin Towns (tremendo compositor) y la rotunda batería de Mick Underwood. 'Future Shock' comienza como un toro loco. Los '7 primeros temas 7' de los 10 que tenía la edición original, te dejan exhausto y te dan un revolcón de consideración. Ni un segundo de respiro. Una locomotora sin frenos. Frenético, áspero, rudo y con el característico sentido del humor de Ian. Y cuando deciden levantar un poco el pie, lo hacen con una maestría incontestable (If I Sing Softly).
Sin ningún tipo de duda, Gillan (como banda) estaba en su mejor momento, en todo su apogeo. Incluso trae memorias de Deep Purple por momentos. Y además el momento era el adecuado; la sangre joven de la NWOBHM venía pisando fuerte y Ian Gillan, que ya no era precisamente un novato, aprovechó el empuje.
Ese mismo año actuaron en el festival de Reading, como broche a una gira mundial enorme.
Lástima que después de esto Bernie Tormé decidiese abandonar el proyecto.
Cuentan que estando de gira por Alemania, la banda fue requerida para tomar un avión hacia el Reino Unido para grabar una actuación en televisión. Era en su único día libre en meses. Bernie se negó a coger ese vuelo. Como resultado Tormé fue sustituido por Janick Gers. Hay un video en Youtube en el que aparecen interptretando 'No laughing In Heaven' sin guitarrista y con John McCoy tocando un artefacto que parece una guitarra de dos mástiles, pero que en realidad es bajo y guitarra. Tal vez el peor 'playback' de la historia.

Esto es material de categoría, rock duro de calidad hecho con rebelión, energía, actitud y humor y con el conocimiento y la capacidad de transmitirlo sin compromisos. Disfruta de "Future Shock" por la joya que es.

http://www.gillan.com/


9 de febrero de 2019

CATHEDRAL - FOREST OF EQUILIBRIUM (1991)







Antes de esto, el Doom Metal era simplemente heavy metal con una obsesión desmedida por Black Sabbath (por ejemplo, Candlemass). 
Cathedral también adoraban a Black Sabbath, pero le inyectaron a su sonido una densidad aplastante, al mismo tiempo que eran más lentos que todas las otras bandas de Doom hasta ese momento y se recreaban en ello, componiendo temas más extensos de lo considerado normal. 
Transmitían oscuridad, depresión, miseria, dolor... Llevaron el género al límite. Lo reinventaron. 

Puede que tuviese algo que ver el hecho de que la mayoría de los miembros de Cathedral tuvieran un pasado forjado en bandas de muy diferente pelaje: (Lee Dorrian fue el primer vocalista de los 'Napalm Death' y los guitarristas Gaz Jennings y Adam Lehan provenían de la banda de Thrash 'Acid Reign') . Por aquello que se dice de que los extremos se tocan... Mark Griffiths (Year Zero) al bajo y Mike Smail a la batería completaban el combo.

Lo primero destacable sobre 'Forest...' es la portada, obra de Dave Patchett, artista que repetiría en álbumes posteriores. Supo capturar a la perfección la naturaleza sombría, misteriosa y mágica de la música con sus oníricas imágenes repletas de extrañas criaturas. Una simbiosis perfecta entre pintura y música.
La atmósfera reinante a lo largo de todos los temas crea la sensación de estar perdido en un vasto bosque espeluznante. No en un bosque noruego, de Black Metal, más bien como un bosque verde y exuberante en Inglaterra durante la Edad Media.
Naturalmente, las guitarras dominan todo, radicalmente graves y distorsionadas, desgranando los riffs uno tras otro directamente en tu cara. Las voces de Lee están sobregrabadas en casi todas las pistas para que parezcan mucho más ominosas (Reaching Happiness, Touching Pain), y su estilo vocal fue otro de los elementos que reinventaron el Doom en este álbum. La batería, siempre tan infravalorada en este género (por la lentitud de los tempos, lo cual también tiene su dificultad y su mérito) suena como si estuviera a kilómetros de distancia, lo cual no significa algo negativo, antes bien, encaja perfectamente en el cuadro. Por el contrario, el bajo de Griffiths no tiene un papel tan preponderante como cabría esperar. Pecados de juventud...

9 temas  abrumadores, todos más o menos  en la misma línea estética de enormes monstruos repulsivos y lodosos, excepto la estratégicamente situada en mitad del álbum 'Soul Sacrifice', corta, ágil, y casi hasta alegre. Y  'A Funeral Request' (mi favorita),  que tiene sus momentos de aceleración.

En resumen, estamos ante una banda y un álbum que son piedra angular del Doom, al que cambiaron y remodelaron para siempre con este lanzamiento (y sucesivos). 
Terriblemente morboso y deprimente, misterioso y mágico, se le considera legítimamente un clásico del Doom. Garantizado que arruinará tu estado de ánimo...en el buen sentido...

http://www.cathedralcoven.com/

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16 de enero de 2019

Y & T - DOWN FOR THE COUNT (1985)





Si ya es difícil llegar al estrellato en esto del Hard Rock, más lo es mantenerse con dignidad. Cuando el listón sube y sube, llega un momento en que hay que hacer un alto en el camino y tomar aire. Eso mismo hicieron Meniketti y cía en este su séptimo álbum de estudio (8º de su carrera si contamos el directo 'Open Fire'). 
Tras sacarse de la manga un trío de ases deslumbrante como fueron 'Earthshaker', 'Black Tiger' y 'Meanstreak', lograron aguantar el tipo firmemente con 'In Rock We Trust'. Pero en este 'Down For The Count' la división de opiniones apareció. Los fans de toda la vida se mosquearon por la proliferación de teclados (hasta tres teclistas tocan en el disco, siendo dos de ellos músicos de estudio y el tercero nada más y nada menos que Claude Schnell) y la excesiva comercialidad de algunos temas, pero tampoco podían negar que el espíritu, la fuerza y la calidad seguían ahí.
 Lo cierto y verdad es que visto (o escuchado mejor dicho) más de un cuarto de siglo después, 'Down For The Count' suena maravillosamente bien. La producción de Kevin Beamish es extraordinaria, y todas las virtudes y preciosos elementos de la música de Y & T siguen ahí.
 La garra y fuerza de 'Anything For Money', 'Looks Like Trouble' o 'Don't Tell Me What To Wear', esos medios tiempos colosales especialidad de la casa como 'Face Like An Angel' o 'Hands Of Time', el himno que abre el disco, 'In The Name Of Rock' (el título lo dice todo)... ¿Por qué, entonces, esas críticas negativas?. Bueno, como he dicho antes, tal vez se les fue un poquito la mano con el edulcorante en alguna parte ('Summertime Girls' o 'You're Mama Don't Dance'). Pero nada más que objetar, señoría. 
Puede que estuviese llegando el momento de alguna renovación, tras varios años de carrera ininterrumpida, y en cierto modo este álbum marca el final de una etapa muy fructífera, ya que tras su publicación, Leonard Haze fue sustituido por Jimmy DeGrasso y también terminaron su relación con A&M records para fichar por Geffen. 
Esta es una de esas bandas incapaces de ofrecer un mal disco, así que ponte el bañador, pillate un par de calimochos fresquitos y la toalla y vámonos a la playa más cercana. Contra este frío de enero, 'Down For The Count' es un remedio perfecto.

https://www.yandt.net/release/down-for-the-count/

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1 de enero de 2019

YNGWIE J. MALMSTEEN - TRIAL BY FIRE (LIVE IN LENINGRAD) (1989)






Malmsteen, ese arrogante sueco considerado como el "guitarrista más rápido del mundo", después de conquistar y asombrar al mundo a golpe de arpegios y escalas ultrasónicas, que ejecuta como nadie, deja constancia de su poderío en directo en este trabajo publicado en 1989. Un ejemplo perfecto de que él no sólo interpreta el material original, sino que va más allá del deber. Mejor en directo que en estudio. La prueba del algodón para toda banda de Heavy Metal. Con pirotecnia extra en sus trastes. Combinando sus influencias del (sí) heavy metal de Deep Purple (You Don't Remember, I'll Never Forget) con la técnica clásica de Beethoven y Vivaldi, y agregando un rendimiento virtuoso comparable al de Nicola Paganini o Jimi Hendrix, Malmsteen es uno de los guitarristas más explosivos que existen. Malmsteen se niega a hacer las cosas a medias, y siempre disfruta de un desafío. Su elección de guitarra (una Stratocaster con un diapasón festoneado con pastillas de una sola bobina) significa que sus errores se escuchan algo más que otros que votan por guitarras 'encuadernadas'. Mientras que otros guitarristas optan por modelos más complejos y extravagantes como Ibanez, Dean y BC Rich, Yngwie se apega a su Stratocaster 'común', lo que significa que no es el 'look' lo que necesita usar para impresionar, es su forma de tocar lo que hace que se te descuelguen las mandíbulas. En cuanto al álbum en sí, Malmsteen en vivo siempre es interesante, y mientras aquellos con 'un oído no entrenado' considerarán que está tocando las mismas escalas una y otra vez, los oyentes más experimentados seguramente apreciarán la fantástica interpretación que se muestra en este álbum. Escuchar, por ejemplo, 'Far Beyond The Sun', una canción que ya es épica de por sí, a la que Malmsteen la agrega una fantástica introducción que no escucharás en el álbum original en el que aparece la canción. La versión de 'Spanish Castle Magic' de Jimi Hendrix es también una interpretación muy interesante, en la que Malmsteen rinde homenaje a una de sus mayores influencias. Pero si lo que quieres es un gran y espectacular castillo de fuegos artificiales, entonces recomiendo encarecidamente su pista titulada 'Guitar Solo', también llamada 'Trilogy Suite OP5 / Spasebo Blues', que te deja en busca de tus tímpanos por el suelo. Estos son sólo algunos ejemplos de lo que encierra este maravilloso directo. Mención aparte para el gran Joe Lynn Turner, que hace suyos los temas de los viejos discos con Jeff Scott Soto sin despeinarse y por supuesto borda los del álbum 'Odissey', única colaboración que llevaron a cabo los dos genios. Y añadir también que para un álbum en vivo, el sonido real de la música es fantásticamente claro, y sin retoques, como debe ser. Con el hecho histórico añadido de haber sido grabado en la vieja Unión Soviética cuando ésta ya agonizaba, el mismo año en que cayó el muro de Berlín, ante 18.000 jóvenes ansiosos de libertad y mientras yo me dormía casi cada noche en una sucia litera haciendo la puta mili escuchando 'Black Star', o sea, volando por el infinito azul, vía de escape... Este es Malmsteen en plena forma, es decir, uno de los Dioses de la guitarra en plena creación. Acojonante.

https://www.metal-archives.com/albums/Yngwie_J._Malmsteen/Trial_by_Fire%3A_Live_in_Leningrad/21519

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15 de diciembre de 2018

X SINNER - GET IT (1989)






Este fue el debut discográfico de esta semidesconocida banda formada en Orange County, California, en 1988 por el guitarrista Greg Bishop. Definidos en el mundillo como los 'AC/DC cristianos', lo cierto y verdad es que su similitud con los australianos es realmente notable y evidente desde el primer acorde, aunque también se puede apreciar cierto tufillo a Def Leppard o a Cinderella. Lo de cristianos supongo que vendrá a raiz de los textos, algo secundario en mi opinión. Ya a día de hoy cuentan con 8 lp's publicados, uno de ellos bajo el nombre de 'The Angry Einsteins' debido a problemas legales con su primer sello discográfico, Pakaderm, el sello de los hermanos John y Dino Elelfante, el primero de los cuales ejerce brillantemente como productor. Debido al buen recibimiento por parte de público y crítica, el álbum fue también publicado por A&M. Veteranos ya con 30 años de Hard Rock sin complejos, se han ganado ese estatus de  'banda de culto' que tanto mola, con su pequeña gran horda de leales fans no sólo en los EE.UU., sino también en la vieja Europa, donde han tocado esporádicamente . Honestos y capacitados, no aspiran a ser la banda del siglo, pero logran sin despeinarse que su música, clasicona y convencional pero efectiva, se introduzca en tu cuerpo haciéndolo sufrir bestiales sacudidas de placer, con ese elixir de la eterna juventud que es el Rock Duro de toda la vida, inasequible al desaliento e indiferente a modas y épocas, inmortal y balsámico, que marida de maravilla con unas birras espumosas y fresquitas. Sin grandes pretensiones, pero todopoderoso. Amén.




25 de noviembre de 2018

YOB - CATHARSIS (2003)






Pocas bandas en el metal contemporáneo son tan audaces y duras (dentro de su género, lógicamente) como Yob. Banda de Oregon que forma parte de aquella hornada de jóvenes que llevaron el Doom al extremo (creando eso que llaman por ahí 'Sludge' o 'Stoner'), gente como Electric Wizard, Orange Goblin, Reverend Bizarre, Sleep, High On Fire, Ogre, etc.

Lo primero que destaca es la duración de las canciones, enormes y largas, que permite apreciar la música desde varios ángulos, proporcionando al oyente una experiencia trascendente real que va más allá de algunas mezclas de notas para sentirse bien. Con un gran énfasis en el ritmo ridículamente lento pero pegadizo, con riffs de guitarra muy distorsionados, ruidosos y disonantes y bajos igualmente bañados en lodo, y con tambores simplistas pero efectivos que no se representan a sí mismos como el pináculo del tecnicismo, pero que tampoco tienen que hacerlo. La gran atmósfera que pueden crear con su simplicidad es asombrosa y eso es lo que importa.

En su segundo álbum, "Catharsis", se basan bastante en los cimientos de su primer disco, "Elaborations of Carbon", pero también hacen algunas correcciones clave. La producción es mejor y más fácil de evaluar y la composición de las canciones es mucho más centrada y directa, por lo que "Catharsis" dibuja una imagen muy clara de una banda que logra formar su propio estilo de música al tiempo que rinde un respetable homenaje a los que los influenciaron grandemente. Es una bestia compleja y fascinante que abarca desde pasajes tranquilos y pacíficos a otros salvajes y maníacos.

El álbum tiene solo tres canciones: "Aeons", "Ether" y "Catharsis". “Aeons” dura 18 minutos, “Catharsis” dura 23 minutos, por lo que “Ether” se siente como un respiro corto en comparación, con su duración de 'sólo' 7 minutos. Como se puede ver, Mike Scheidt (guitarra, voz y el que corta el bacalao) y compañía (Isamu Sato, bajo y Travis Foster, batería) se toman su tiempo para trabajar los temas, con la calma de un sádico asesino descuartizando a su víctima, sin ponerse nerviosos. Realizando una exhibición de la capacidad de la banda para llevar la densidad e intensidad de su música al límite y luego hacer una transición perfecta justo antes de que la canción se vuelva aburrida, transitando por territorios plagados de riffs infernales y brutales conformados por lentos y crujientes acordes de guitarra y solos caóticos. Con su naturaleza cruda e instintiva y su textura musical, "Catharsis" muestra a Yob como una banda con una ejecución impecable y las ideas claras. Su pasión y talento es palpable, y su ambición es grande. Puede que no entres en su música fácilmente, pero seguro que vale la pena intentarlo.

https://www.yobislove.com/

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1 de noviembre de 2018

CARNIVORE - RETALIATION (1987)





El segundo y último trabajo de Carnivore, bárbaros urbanos violentos y groseros que a mediados de los años ochenta aterraron el área de Nueva York con su vestimenta al estilo Mad Max. Tras el lanzamiento de 'Carnivore' (1985), el grupo de Peter Steele tuvo que lidiar con algunas situaciones y cambios que tuvieron una influencia importante en el futuro cercano de la banda. En primer lugar, Carnivore, el álbum, no fue realmente un disco de éxito, las ventas no fueron precisamente emocionantes y la imposibilidad de hacer giras rompió las esperanzas de tocar en vivo más allá de su zona de origen. También hubo cambio de guitarrista, con Marc Piovanetti sustituyendo a Keith Alexander.
Por otro lado, Peter Steele se desilusionó, y estaba cada vez más insatisfecho con los resultados obtenidos después de currárselo tanto con dos grandes discos del Hardcore más brutal del momento, llegando a tener problemas de depresión que lo llevaron a buscar ayuda de un psicólogo (y otras cosillas). Problemas que de aquí en adelante siempre arrastrará. Esto tuvo repercusiones en la música y los textos de Retaliation, que se volvieron aún más nerviosos y polémicos, especialmente con la religión.
Perdiendo una gran parte del componente primitivo, los Carnívoros no tenían nada que hacer más que berrear su visión del mundo frente al oyente, incluyendo la crítica directa, las descripciones explícitas y el humor negro. El comienzo es genial y es uno de los muchos 'chistes' a los que Peter nos acostumbró a lo largo de su carrera: 'Jack Daniel's and Pizza' es de hecho una introducción de poco menos de un minuto que representa lo que sucede cuando exageras con los dos productos. Una intro como mínimo curiosa.
Después de esta broma, sin embargo, la cosa ya se pone seria. La gruesa vena bestial, la furia, el desgarro de estos tres energúmenos sólo se interrumpe por las breves desaceleraciones propias de la escuela sabática que aportan ligeros respiros dentro de la espiral apocalíptica de la música de Carnivore. Desaceleraciones que sólo son pausas para tomar aire para el siguiente ataque sonoro. Peter, como buen provocador, canta dramáticamente unos textos del todo polémicos, especialmente para aquellos que no van más allá del título. Pueden parecer racistas, antireligiosos o fascistas, pero al final no hay una postura, sólo una descripción amarga de la estupidez humana, cuyo resultado está allí expuesto. 'Nadie gana, todos perdemos'. Los 'problemas' de Peter vuelven a aparecer junto con la furia incondicional en 'Inner Conflict', una pieza nerviosa en la que Steele parece completamente presa de una crisis histérica: grita, tartamudea, su interpretación es delirante, revelando una profunda incomodidad del cantante hacia sí mismo, que sólo años más tarde se hará evidente incluso para aquellos que no estaban cerca de él.


'Tener miedo es odiar, es miedo. Me sacudo la cara en el espejo. Se acerca la muerte, la muerte se acerca. La expiración está creciendo. Me estoy pudriendo por dentro. Me estoy pudriendo por dentro. Estoy disgustado conmigo mismo. Estoy en el infierno. ¡Estoy en el infierno! ¡Estoy en el infierno!' .

El lado A del legendario vinilo se cierra así y casi con seguridad hay cientos de grupos que pagarían por tener un puñado de canciones como esa, pero para la apertura del lado B, Carnívore implementan lo que es la provocación definitiva de su carrera, ya que la introducción, un discurso de Hitler superpuesto a cantos gregorianos, es puro humor negro en el que los riffs 'de Black Sabbath' se alternan con arrebatos intensos, mientras se cuenta la historia de un individuo nacido de una monja violada por los nazis que podría ser tanto el Salvador como el líder del Cuarto Reich, nadie sabe qué. El solo de Piovanetti parece haber salido directamente de la guitarra de Tony Iommi. Otro deudor del guitarrista de Birmingham.
La bestialidad de Carnivore, ese thrash / hardcore / doom, parió un disco que es una verdadera patada en los dientes. La evolución natural del debut, tanto desde el punto de vista textual como musical, con un grupo más maduro en las soluciones y mejorado. Matices como la instrumental 'Five Million Dead' o la versión de Hendrix 'Manic Depression' vienen a demostrarlo.
La entrada de Piovanetti contribuyó a esta mejora. 
Desafortunadamente, se repitió lo que sucedió después del lanzamiento del debut, es decir, nada o casi nada, aparte de algún concierto importante en la zona de Nueva York.
El estancamiento y la indiferencia hacia los Carnívoros sólo aumentaron la frustración de Peter, que ya luchaba con sus problemas de depresión y con el final de su matrimonio; entonces el gigante de origen polaco decidió que era apropiado llevar al grupo al extremo con nuevas ideas musicales y textuales que no fueron bien recibidas por Lou Beateaux, su compañero de armas desde los tiempos de Fallout, la primera banda en la que tocaron ambos. El nuevo giro de la banda y las nuevas prioridades del baterista (trabajo y familia) condujeron a su abandono, decretando también el final del bestial power-trio. El tercer disco que Peter estaba escribiendo se convirtió en la base sobre la que se construyó 'Slow, Deep and Hard', el debut de Type O Negative y desde el cual inició una nueva historia, llegando incluso al éxito deseado. Dejando sin embargo esa insatisfacción subyacente que acompañó a Steele en su carrera. Pero esta es otra historia.
El segundo álbum de los Carnivore fue por tanto un epitafio sucio, tosco, rápido, provocativo y neurótico, lleno de pesimismo y humor negro hacia la humanidad y hoy, más de treinta años después, no se puede decir que no tenían razón, al menos en parte. Un disco de nivel absoluto con una personalidad desbordante, adecuado para los fanáticos más incondicionales del hardcore / thrash metal.
Un gigantesco dedo corazón mostrado al mundo, especialmente a aquellos que nunca han perdido la oportunidad de criticar algo superficialmente, esto es lo que es 'Retaliation'. Take It Easy.




11 de octubre de 2018

JETHRO TULL - BURSTING OUT (1978)





Bursting Out, el primer lanzamiento en vivo de la banda de Blackpool,  se registró cuando Jethro Tull estaba en su mejor momento, grabado durante el tramo europeo de la gira de presentación de  'Heavy Horses'. La banda tenía ya un respaldo, una trayectoria  y un catálogo lo suficientemente potentes y diversos que contenía muy pocos errores reales y, en este punto,estaba compuesta enteramente por músicos de clase mundial contrastada y dirigidos, por supuesto, por el mismo Anderson, cuya capacidad de tocar la flauta y su voz estaban en su mejor momento. No hace falta decir que el rendimiento aquí es excepcional. Cada canción suena significativamente mejor que en estudio, especialmente 'Locomotive Breath' y 'Aqualung', llenos de adrenalina, cuya sección acústica y solo tienen casi el doble de longitud.
Aunque se puede caer en el error de pensar que Jethro Tull puede verse como un proyecto en solitario de Ian Anderson, con algunos artistas de acompañamiento, esto no podría estar más lejos de la verdad, como todo verdadero fan de la banda sabe. Pero con Bursting Out, es decir, en directo, es donde se aprecia más nítidamente la increíble aportación de todos y cada uno de los miembros del grupo. Cada uno de los músicos tiene la oportunidad de brillar, y vaya si lo hacen: los solos de Barre son mucho más agresivos y 'sucios', escupiendo con impaciencia ese característico saborcillo a  blues cada vez que se presenta la oportunidad, y los teclados de Evan, aunque normalmente consisten en unos toques sutiles, en ocasiones muestran su virtuosismo (un buen ejemplo de esto es el solo de introducción de Locomotive Breath). John Glascock demuestra ser un muy apto y óptimo bajista. Y qué decir del grandioso Barriemore Barlow. Aunque su estilo siempre fue teatral y complejo, aquí alcanza una nueva altura: no sólo proporciona un ritmo firme, se luce constantemente, con una técnica digna de una jodida máquina y una creatividad e imaginación inusuales en este instrumento que le hacen acreedor a ser uno de los mejores percusionistas de Rock de la historia, junto al  malogrado Bonham.

Lo que quizás sea incluso mejor que el rendimiento es la lista de canciones, ya que casi todos los temas esenciales de Jethro Tull están concentrados en el tiempo de ejecución de una hora y media. Todas las fases de la existencia de la banda hasta el momento están representadas por igual, ofreciéndonos esa maravillosa mezcla ecléctica de blues, folk y rock progresivo. Mezcla enriquecida con las diferentes interpretaciones rendidas, que mejoran las versiones de estudio sin duda alguna. Ninguno de los supuestos defectos que pueda tener esta pedazo de banda está presente en Bursting Out, que puedo afirmar con seguridad que es el mejor trabajo de la banda en directo hasta el día de hoy.

http://jethrotull.com/bursting-out/

http://www.filefactory.com/file/1toq82ed2nez/Jethro_Tull%20-%20Bursting%20Out%20%281978%29.rar

http://yaa.im/964228d3f8bf7f81

https://www.sendspace.com/file/cgiiez

18 de septiembre de 2018

JETHRO TULL - A PASSION PLAY (1973)





Jethro Tull se encuentra entre las bandas más mal representadas de la historia, con el líder Ian Anderson regularmente vilipendiado y sus connotaciones de folk-rock denostadas. Sí, hicieron un par de álbumes que tal vez merecen ser calificados como mediocres. Y sí, tenían barbas y vestían como un grupo de mendigos piojosos. Y concedido, la tristeza agraria de la voz de Anderson es un poco de un gusto adquirido. Y su instrumento principal es la flauta. Pero, esto es todo lo contrario. Porque Jethro Tull produjo algunos de los álbumes más absurdamente inventivos, líricamente escabrosos y sorprendentemente rockeros de la década de 1970. Y A Passion Play bien pueden ser sus mejores 45 minutos.
No es que la banda necesariamente esté de acuerdo. Saliendo de la exitosa avenura que supuso 'Thick As A Brick' de 1972, el álbum conceptual que aún logró hacerse un hueco y triunfar, la banda acampó en el estudio Château d'Hérouville en Francia para grabar sus nuevas canciones. Sin embargo, las cosas no fueron bien debido a una combinación de problemas técnicos, intoxicación alimentaria y nostalgia, y al regresar a Inglaterra, Anderson decidió desechar lo que tenían y empezar de nuevo, escribiendo y grabando un nuevo álbum en menos de tres semanas antes de una gran gira por los Estados Unidos. 

Como 'Thick As A Brick', 'A Passion Play' era otra serie continua de música, pero a diferencia de su predecesor, su porte era menos jocoso y más serio, una combinación de misticismo de fregadero y arreglo musical complejo. Anderson y cía produjeron un álbum que todavía suena alegremente desafiante incluso hoy en día.

Lanzado en 1973, es un álbum conceptual que analiza las elecciones que enfrentamos en la vida cotidiana, con grandes temas que incluyen religión y muerte. Comienza con el sonido de un latido del corazón, el pulso de Tull que gira bruscamente en una melodía de desfile a sabiendas ridícula, Anderson como el Flautista de Hamelín llevando al oyente a un lugar de incertidumbre y limbo. Y Anderson crea una anti-narrativa en expansión llena de juegos de palabras y también poesía genuina.

'A Passion Play' sigue a su protagonista recientemente fallecido en su viaje por la otra vida, incluidos los encuentros con Dios y el Diablo: es como el Infierno de Dante o el Paraíso perdido de Milton reinventado como una representación teatral presentada por el Rotary Club local, con mucho humor satírico. De hecho, hay un argumento para que el Tull de este período sea un equivalente musical de Monty Python, tonto pero listo en la misma medida, aunque con el surrealismo de Oxbridge reemplazado por una terrenalidad del extremo norte del embarcadero (la banda originalmente provenía de Blackpool).

Pero es la música la que realmente hace que A Passion Play se destaque en el paquete de programación, una irrupción enloquecedora de ritmos estridentes, densos pasajes instrumentales, danzas paganas e interludios acústicos. También hay una paleta de sonido extendida, con sintetizadores utilizados por primera vez y Anderson tocando el saxo soprano, mientras que su flauta tiene múltiples pistas con un efecto cósmico y desorientador ... 
Todo lo cual puede parecer en el papel como una pieza infernalmente arquetípica de indulgencia progresiva, pero la realidad es otra cosa. La música es ciertamente compleja, pero nunca es mala o difícil por eso, y está claramente diseñada para brindar al oyente el máximo placer por su dinero: a diferencia del trasfondo psicodélico o clásico de la realeza progresiva como Yes, Genesis y ELP, Tull hunde sus raíces en el blues rock, lo que puede explicar por qué incluso en su forma más obtusa, Tull nunca suena como si estuvieran alardeando. Los temas destacados de la sección (a diferencia de la canción) incluyen el ritmo demoníaco desigual de 'Critique Oblique', la creciente tensión de 'The Foot Of Our Stairs' y el exultante lanzamiento de 'Magus Perdé'. Ah, y también está 'The Story of The Hare Who Lost His Spectacles', una fábula sin sentido entregada con un acento afrutado de Lancaster.
En su lanzamiento, A Passion Play no fue bien recibido por los críticos, pero aún así, pasó al número 1 en las listas de Estados Unidos. Eso puede parecer algo increíble en esta distancia en el tiempo, pero después de Led Zeppelin, Tull fue el mayor acto en vivo del Reino Unido en los Estados Unidos en 1973 . Presentaron un espectáculo, y como el ya mencionado Python, el público estadounidense respondió masivamente a la parodia inglesa. Y a pesar de que Anderson todavía tiene sentimientos encontrados sobre el álbum, se trata de una pieza notable de teatro musical de una época en la que las bandas no tenían miedo de poner a prueba a sus fans. Y Jethro Tull y sus fans sobrevivieron a esta prueba, y ya se sabe que lo que no te mata te hace más fuerte (y musicalmente más sabio).