17 de abril de 2022

GILLAN - MAGIC (1982)

 





El sexto y último álbum de Gillan (banda), segundo con Janick Gers a la guitarra, fue publicado en octubre de 1982. 
A primera escucha, Magic continúa la senda más o menos donde se dejó en el anterior trabajo, digamos 'la parte de estudio' de Double Trouble, pero quizá sería más exacto decir que Magic es un híbrido de todo lo que Gillan había hecho hasta ahora. Una especie de epílogo para una trayectoria larga y fructífera que ahora llegaba a su fin. 
Y es que tan sólo unos meses después de ser publicado, tras la consecuente gira, Ian Gillan decide disolver la banda, alegando un par de poderosas razones: económicas (al parecer el negocio no era rentable), y de salud, pues sus cuerdas vocales se estaban resintiendo. Su último concierto fue en el Wembley Arena en diciembre de l982. 
Aparte de eso, los rumores sobre una reunión de la MKII de Deep Purple comenzaban a ser ya escandalosos. Aunque ya sabemos el truco que hizo el mago Gillan: unirse a Black Sabbath para grabar el nunca bien ponderado 'Born Again', con el consiguiente cabreo de los demás miembros, especialmente de John McCoy, pero esa es otra historia.
 Volviendo al epitafio de Gillan, 'Magic', mantiene un nivel y estilo muy similar a sus predecesores. Por supuesto, a estas alturas estamos en tierra conquistada y la toma de riesgos es mínima. Al igual que sus antepasados discográficos, muy ajetreados y nada heterodoxos, 'Magic' consigue mantener cierta frescura gracias a la aportación de todos los miembros del grupo.
 Gers nos recuerda 'misteriosamente' en algunos pasajes al Sr. Blackmore, y protagoniza lógicamente los momentos más pesados del álbum, co-escribiendo algunos temas .Janick adora al hombre de negro. Las coloridas composiciones de Colin Towns, prominentes sus teclados, son más ligeritas y accesibles y ponen el contrapunto, y el bueno de John McCoy también deja notar su aplastante presencia colaborando asimismo en la composición de algunos temas. Mención también para Mick Underwood, excelente percusionista. 
El tema que mejor podría representar este trabajo tal vez sea el épico y progresivo 'Demon Driver', donde en 7 minutos Gillan consigue condensar todas las facetas de su todavía inclasificable estilo. Nada de qué preocuparse, Gillan y toda su tropa todavía están en forma y la intensidad de su música no ha disminuido. 
Gillan era un grupo real, unido, compacto y bien consolidado e Ian Gillan todavía tenía voz para rato, por lo que lo único que hay que lamentar es que Magic sea su último álbum. 
Por cierto que llama la atención que dos de los mejores temas de esta reedición con 8 temas extras (7 en realidad, pues South Africa está en dos versiones), sean precisamente eso,  'bonus'. 
Me estoy refiriendo a  'Breaking The Chains', con un gran solo blackmoriano y a 'Purple Sky'. 
En fin, lo dicho, Gillan siempre se mantuvo como una banda de las importantes en la escena del Hard británico, compuesta por excelentes músicos, y Magic fue su broche final. 
Abracadabra. 
En el link que a continuación os dejo, se habla de una curiosa teoría según la cual cuando Gillan estaba escribiendo los textos para este álbum estaba dando pistas sobre la ya decidida disolución de la banda.





27 de marzo de 2022

ICED EARTH - SOMETHING WICKED THIS WAY COMES (1998)

 

   

  

'Después del éxito de 'The Dark Saga', muchos tenían curiosidad por ver qué pasos tomaría Iced Earth para elevar aún más su posición dentro de la escena del metal. Había muchas expectativas sobre el nuevo disco y, por supuesto, Iced Earth no defraudó. Resultó otro álbum aclamado que contenía algo viejo, algo nuevo y, definitivamente, algo perverso. Con trece pistas, 'Something Wicked This Way Comes' es una montaña rusa que muestra el talento de Iced Earth en muchas formas diferentes. Desde el aplastantemente oscuro y pesado "Disciples of the Lie" hasta el sincero e introspectivo "Watching Over Me", Something Wicked... está destinado a complacer tanto a los fanáticos veteranos como a los nuevos oyentes. Lo más destacado del álbum es otra trilogía que cierra el álbum, titulada "Something Wicked". Tomando algunas pistas musicales de la era Stormrider y fusionándolas con el sonido más nuevo de Iced Earth, "Something Wicked" teje una misteriosa historia de profecía, conspiración y la historia de la humanidad. Esta poderosa composición es el preludio de un futuro álbum de Iced Earth, pero incluso por sí sola, se erige como un trabajo magistral. Para cualquier fanático del metal que sienta un vacío en su colección, se llenará el día que Something Wicked... llegue a ti.*http://icedearth.com/albums/something-wicked-this-way-comes/



Una vez más, estoy bastante de acuerdo con la reseña publicada en la página oficial de la banda. Básicamente, 'Something...' sigue la misma fórmula de los dos anteriores álbumes, tanto en el estilo musical como en la estructura misma del disco, aunque con algunos matices. Matices que vienen dados principalmente por algunos cambios en el personal involucrado, por ejemplo, el cambio de guitarra solista, a cargo aquí de Larry Tarnowski (que tiene sus momentos de gloria) y de bajista, con James McDonough, mientras que Mark Prator repite a los parches. El tándem Schaffer/Barlow sigue funcionando a las mil maravillas, y es muy cierto lo de la 'montaña rusa'; los temas más 'tralleros' se alternan (literalmente) con otros que nos muestran el lado más melancólico de Iced Earth. La versatilidad y amplia variedad de palos tocados por Schaffer y compañía hacen que 'SWTWC' sea un trabajo diverso y heterogéneo, sin por ello perder ni un ápice de solidez ni coherencia. Hay lugar para la ira desatada en 'Disciples Of The Lie', 'Stand Alone', 'Burning Times'; para la reflexión más sosegada en 'Melancholy (Holy Martyr), 'Watching Over Me' o 'Consequences'; para una instrumental maideniana como '1776'y por supuesto y como ya nos ibamos acostumbrando, para un gigantesco broche de oro con la enorme trilogía 'Prophecy' - 'Birth Of The Wicked' -  'Coming Curse'. Magistral.
A estas alturas Iced Earth estaban ya en primera división, y además en los primeros puestos. Y con este álbum nos volvieron a ganar por goleada.






6 de marzo de 2022

G- FORCE - G- FORCE (1980)




 

 Después de colaborar junto a su amigo Phil Lynott en Thin Lizzy y de realizar un par de experimentos en solitario (Grinding Stone, 1973 y Back on the Streets, 1978), el inquieto y prolífico Gary Moore tenía un par de cosas claras: era un guitarrista fuera de serie, y no le apetecía poner todo ese talento al servicio de nadie.
 No quería ser 'el guitarrista de...'. 
Pero lo que no tenía claro del todo era en qué dirección quería encauzar todo ese genio. Así que tras largarse de Thin Lizzy por segunda vez, harto de estar todo el día colocado, se mudó a Los Ángeles y junto al cantante William Daffern, Willie Dee para los amigos, (Captain Beyond), el bajista Tony Newton (reputado músico ecléctico y extraordinario que ha tocado con gente tan dispar como John Lee Hooker o Michael Jackson) y el baterista Mark Nauseef (Ian Gillan Band), publica bajo el nombre de G-Force en el sello Jet un trabajo llamado de igual manera. 
El grupo no se mantuvo unido mucho más tiempo del que se tardó en terminar el álbum, tan sólo el tiempo justo y necesario para patearse el Reino Unido teloneando a Whitesnake.
 Pero el álbum que dejaron atrás es hoy día un trabajo claramente subestimado.
 Como era de esperar, contiene los elementos que más tarde harían famoso a Moore,
mayormente esos espeluznantes solos instrumentales. 
'White Knuckles/Rockin' and Rollin' es el mejor ejemplo, un tema que se mantendría en su repertorio por mucho tiempo. Temas como el que abre el disco, 'You', con su pegadiza melodía; o 'She'e Got You', (pedazo de solo); 'Because Of Your Love' (un tema que podría haber formado parte de sus discos posteriores sin desentonar); la sentimentalmente atractiva 'I Look At You' o el cierre pirotécnico de 'Dancin' ' (con Mark Nauseef demostrando su tremenda valía) son pequeñas joyitas a descubrir (o redescubrir).
 Está claro que todavía no se había revelado el Gary Moore que a partir de aquí y durante una década nos deleitaría con su faceta más 'metálica', antes de rendirse al buen y viejo Blues, del que por cierto hay trazas también en G-Force. 
Y es que resulta que además de todo lo dicho hasta ahora, el álbum también muestra un lado posteriormente (y afortunadamente) apenas visto en la trayectoria del irlandés (ver foto). 'Hot Gossip', para la que se rodó un videoclip que hoy produce sonrojo; 'You Kissed Me Sweetly' y 'The Woman's in Love'  son pistas compuestas y grabadas seguramente con la intención de atraer a audiencias diferentes, excesivamente edulcoradas para los fans del buen Hard y con demasiados solos de guitarra para los fanáticos del pop.
Lo que sí tienen en común todos los temas, o al menos a mí me lo parece, es un cierto regusto, supongo que inevitable dados los antecedentes, a Thin Lizzy. Lo cual hace que me pregunte cómo habría sido el resultado final si el tándem con Lynott no se hubiese disuelto.
 Nunca lo sabremos. 
G-Force probablemente sea ese semi-desconocido disco ideal para los que desean encontrar algunas gemas inesperadas y para indagar en los primeros intentos de un guitarrista excepcional.
 Muy disfrutable.




13 de febrero de 2022

WARLOCK - HELLBOUND (1985)

 





Una tarde nublada y aburrida de domingo, mientras daba un melancólico paseo por los suburbios de Düsseldorf, una especie de Diosa nórdica o algo así se me apareció. Dijo llamarse Dorotheé Pesch, Doro para los amigos. A continuación me presentó a su coro de ángeles, los cuales iban con guitarras eléctricas, tambores, mucho humo alrededor (alguien fumaba) y chupas de cuero. Y se pusieron a tocar y a mí me sonaron muy bien. La tal Doro esa pegaba unos gritos que te dejaban medio aturdido, hipnotizado, como un canto de sirena, y pensé: joder; qué pasión, qué fiereza y qué... real. Después me fijé en los dos querubines que tocaban las guitarras, un tal Rudy Graf y un tal Peter Szigueti, que resultaron ser muy habilidosos en esto de darle a las seis cuerdas, generando una energía descomunal. Otros dos seres se erguían más atrás, resultaron ser Frank Rittel y Michael Eurich, que muy alegres y contentos marcaban los ritmos y las bases con una soltura y maestría exquisitas (qué bien se escuchaba ese bajo en Down & Out). Todo en su conjunto me transmitió muy buen rollo, tal como si estuviésemos de nuevo en 1985 y fuésemos quinceañeros dando naranjazos por ahí. La tarde se tornó en noche. La visión se desvaneció después de semejante descarga de Heavy Metal con final feliz, es decir, una baladita guapa. Cansado pero feliz, me fuí a la cama, y mientras me dormía, recordaba aquellos tiempos en los que Warlock eran la banda sonora de tantas tardes anodinas y nubladas. Y de cómo nos ayudaron a sobrellevarlas y a darles un toque de sentido y alegría. Con una sonrisa en la carita, gracias, Warlock. Gracias.











31 de enero de 2022

FATES WARNING - PARALLELS (1991)




 

 'Parallels' es el sexto álbum de estudio de larga duración de la banda estadounidense de metal progresivo Fates Warning, lanzado en octubre de 1991 por Metal Blade Records.
 Con cada álbum, Fates Warning, desde sus inicios a principios de los ochenta, agregaron más y más elementos progresivos a su sonido de heavy metal que culminó con el lanzamiento de  'Perfect Symmetry' (1989). 
Si los fans esperaban un lanzamiento aún más progresivo con 'Parallels', esas expectativas no se cumplieron. 
De hecho, 'Parallels' es mucho más melódico, accesible y sutil, con una atmósfera cálida y agradable y melodías suaves y reflexivas, hasta el punto de que mucha gente se plantea el dilema de si es un álbum de metal progresivo o en realidad es más un álbum de heavy metal melódico.
 Si escuchas atentamente la música, encontrarás muchos cambios de compás, ritmos inusuales y otras características que generalmente se asocian con el metal progresivo. Aparte de 'The Eleventh Hour' de 8:11 minutos de duración (la más larga del disco), que presenta una estructura moderadamente compleja, las demás canciones no son terriblemente aventureras, aunque hay sutiles detalles en todas las pistas que las mantienen interesantes en todo momento. 
Una de las características que definen el sonido de Fates Warning en este punto de su carrera (además de la batería inteligente y sofisticada de Mark Zonder, qué monstruo el tio) es cómo los dos guitarristas, Jim Matheos y Frank Aresti, se complementan. Jim Matheos toca muchas partes de guitarra eléctrica limpias (no distorsionadas) enriqueciendo los riffs distorsionados y las guitarras solistas de Frank Aresti. 
La consecuencia es un paisaje sonoro amplio y dinámico que ofrece al oyente una experiencia extrordinaria, sobre un rico fondo proporcionado por Joe DiBiase y el mencionado Mark Zonder, que conforman una base rítmica de auténtico lujo, sofisticada y poderosa, repleta de matices y detalles alucinantes.
 El vocalista Ray Alder ofrece una interpretación vocal emocional, sin irse tanto a los agudos como en trabajos anteriores, utilizando registros más "humanos". 
Las letras del álbum giran principalmente en torno a relaciones y emociones rotas. 
Fates Warning son, sin duda, una banda muy completa, seria, compleja en su punto justo, original, de primer nivel y por la que siento cierta debilidad.
 'Parallels' está magníficamente producido por Terry Brown (Rush, Voivod, Rolling Stones, Lizzy Borden...etc).
 Un sonido perfecto para un álbum genial, como casi todo lo que hace esta gente.






17 de enero de 2022

ICEWIND - ALL IS DUST (2006)

 






Desde Canadá debutaron con este L.P: Icewind, una banda formada en 2002 por el guitarrista Jay Menard. Banda que a día de hoy ha publicado éste y otro larga duración en 2007, titulado 'Again Came The Storm'. 
Para fanáticos del Power Metal con algún toque sinfónico proporcionado por el buen trabajo de los teclados, prominentes a lo largo de todo el disco, pero sin empachar. 
Desde el primer acorde de la intro 'A Breeze Of Hope' que da paso al primer riff de 'Winter Heaven' nos percatamos de esa atmósfera genuinamente 'Power', épica, heróica, monumental y barroca.Todos los ingredientes presentes, desde la expresiva voz de Gabriel Langelier contando batallas y leyendas perdidas en el tiempo, respaldada por coros grandiosos que podríamos situar en la esfera de Manowar; riffs dinámicos, ágiles y veloces a la vez que potentes, a cargo de Jay Menard y Vinni Poliquin, marcándose ambos muy correctos y disfrutables solos, dibujando buenas melodías, adornados y apoyados por los teclados de Steve Gemme y muy buen trabajo de la base rítmica, formada por el bajista Dan Dupuis y el batería Alex Dubé, que maneja el doble bombo de escándalo, sosteniendo y empujando con fuerza y precisión. 
Su mayor logro ha sido telonear a Gamma Ray y a Stratovarius, y ciertamente de ambas fuentes han bebido Icewind. 
Un disco que cumple todos los cánones del buen Power a la europea, hecho con seriedad, humildad y honradez, y que se deja escuchar amablemente, con el encanto necesario para disfrutar de sus 50 minutos de duración que se pasan volando. 
Ala, a sacarle brillo a la armadura...




26 de diciembre de 2021

ELEGY - LOST (1995)

 





Elegy fue una banda holandesa fundada por el guitarrista Henk Van De Laars en 1986, y que practicaba una mezcla de Power/progresivo (más progresivo que power) de altísima calidad. 
Lost fue su tercer trabajo, publicado en 1995, y a estas alturas ya habían adquirido cierta reputación gracias a sus dos anteriores trabajos y a haber actuado frecuentemente sobre todo por Centro Europa y Japón (donde les salieron callos de firmar autografos), y junto a grupos de la talla de Annihilator, King Diamond, Angelwitch, etc. 
Sufrieron a lo largo de su trayectoria continuos cambios de formación (Van Den Laars abandonó la banda en 1999 tras la muerte de su madre) y escaso apoyo de su compañía discográfica, el sello alemán T&T Records, lo cual les impidió llegar a ser más grandes, aunque calidad, como digo, no les faltaba. 
Se cuenta además que en 1988 ganaron un concurso organizado por la prestigiosa publicación Metal Hammer, pero no recibieron ninguno de los premios prometidos, a saber, equipos de sonido, un concierto en el Hammersmith y un contrato con Polydor. 
Se veía que la suerte no estaba de su lado. 
Pese a todo, al final la constancia y el trabajo bien hecho dan sus frutos, y Elegy seguían cautivando a su cada vez más numerosa legión de fans con este tercer latigazo, en el que la formación consiste en Martin Hovinga (que tras este disco sería sustituido por Ian Parry), voz, los guitarristas Kenk Van Den Laars y Gilbert Pot, el teclista Gerrit Hager, el batería Dirk Bruinenberg y el bajista Martin Helmantel. Centrándonos en concreto en 'Lost', se trata de un disco muy completo, con un par de baladas, una instrumental donde Henk se luce, y sobre todo, mucha categoría.                               De siempre, la formación de los músicos de los países bajos ha sido extraordinaria, y aquí lo podemos aapreciar perfectamente.                 Siempre fueron comparados con Dream Theater, pero a mí me da que Elegy siempre fueron un puntito más agresivos.    
Agresivos pero sin pasarse, construyendo cada tema sobre intensos riffs y estructuras lo suficientemente complejas como para sorprender pero sin llegar a despistar o confundir, lo suficientemente duras como para sacudir la cabeza, y manteniendo en todo momento un puntito de melodía y accesibilidad que facilitan el disfrute total. El segundo tema, 'Everything' es el ejemplo perfecto. Un single de 6 minutos. Con un par.
Cada músico aporta su tremenda maestría al plan, destacan lógicamente las precisas y afiladas guitarras con unos solos de alta escuela, pero desde la voz de Hovinga, comparada razonablemente con la de John Arch, hasta la perfección de la base rítmica más el aporte en su punto exacto de los teclados da como resultado un álbum excepcional de una banda que aunaba elegancia y dureza como pocas.




7 de diciembre de 2021

EIDOLON - NIGHTMARE WORLD (2000)

 





Eidolon fue la banda que formaron los hermanos Drover y que se mantuvo en activo entre los años 1993 y 2007, publicando en ese tiempo 7 L.P'S, siendo este 'Nightmare World' el tercero de ellos, y, a juicio de la mayoría de fans y prensa especializada, el mejor de todos. 
Posiblemente lo sea, argumentos no le faltan y además no he escuchado toda su discografía.
 Aunque comercialmente todos los discos de Eidolon fueron 'poco exitosos', la verdad es que calidad no les faltaba. 
El hecho de que fuese una banda 'de estudio', es decir, que no realizase giras y muy pocos o ningún recital en directo con toda seguridad también contribuyó a la defunción del proyecto. Pero Eidolon sirvió como escaparate para que esos dos genios, tanto Shawn como Glen Drover, hiciesen llegar su talento a unas audiencias mucho más numerosas al fichar por bandas como Megadeth o King Diamond. 
Lo cierto y verdad es que 'Nightmare World' es un muy buen disco en el que destaca muy por encima de todo lo demás la portentosa maestría a las seis cuerdas. 
Guitarrista versátil y de técnica impoluta, Glen toca casi todos los palos, repartiendo crujientes y acerados riffs a diestro y siniestro, gustándose en los virtuosos solos y demostrando por qué es muy capaz de tocar en bandas de primer nivel.
 Metal de gran pureza, que abarca desde el thrash hasta lo progresivo pasando por el coqueteo con el Doom en el tema 'Repulsion', algún tema de estribillo más melódico como en 'Lunar Mission', el denso telón de acero que es 'Fortress Of Red', etc. etc; Eidolon despliegan todo un arsenal de potentes canciones, haciendo gala de innumerables recursos para conformar un trabajo variado y vigoroso que no dejará insatisfecho a ningún aficionado al buen Metal.
 Desde la embestida que abre y da título al disco hasta el cierre con ese descomunal temazo de 13 minutazos que es 'Dreamscape', pasando por una instrumental acústica, 'Majestic Interlude'...; riff tras riff Eidolon nos sumergen en ese 'mundo de pesadilla', con una producción nítida y sencilla que otorga a las guitarras un sonido realmente estremecedor, poderoso y pleno de energía y distorsión, sin artificios innecesarios, con todos los temas bien trabajados hasta el más mínimo detalle, incluso la portada... Heavy Metal en estado puro.
 Por cierto, mencionar también a los otros dos miembros, imprescindibles: Adrian Robicheaud  al bajo y Brian Soulard a las voces, ambos cumpliendo su papel con discrección pero con solvencia y oficio. 
Sin duda, un trabajo muy completo, una buena dosis de puro Metal. En vena.
 Bendita pesadilla.





5 de noviembre de 2021

ELF - TRYING TO BURN THE SUN (1975)

 



El canto del cisne de una banda que se disolvió, o para ser más exactos, cambió de guitarrista y de nombre, tan sólo unos meses después de su publicación.
 Un broche de oro para una etapa que va de 1967  a 1975, en la que publicaron tres redondos llenos de buen Blues/Rock. 
Por supuesto, Elf se convirtió en Rainbow gracias al señor  Padavona. Desde este momento en adelante, Ronald Padavona es Ronnie James Dio. Aunque, en mi opinión, el punto de inflexión hacia sonidos más duros se produjo definitivamente con el inconmensurable 'Rising' en 1976, RJD ya demostraba en esos tres álbumes con Elf sus divinas cualidades vocales. 
Esa garra y ese sentimiento inigualables, adaptados a lo que por aquél entonces hacía, es decir, ese rock setentero de raíces blues, algo endurecido por las guitarras de Steve Edwards (el primo Feinstein se largó en el 73 para montárselo por su cuenta con los magníficos 'The Rods'). De Edwards nunca más se supo después de que Mr. Blackmore entrase como un elefante en una cacharrería. 
Craig Gruber y Gary Driscoll, ambos ya fallecidos, son uno de los mejores combos rítmicos que se han visto. Y cierra el círculo un músico excepcional, como es Mickey Lee Soule, mago de las teclas, de esos que exclaman: '¡No dispare, sólo soy el pianista!'.
 Pero no sólo: suyos son los arreglos de cuerda de esa maravillosa canción titulada 'Wonderworld', que es como una pequeña y humilde 'Stairway To Heaven', salvando las distancias. 
Con una letra preciosa y una melodía deliciosa, nuestro pequeño elfo se reivindicaba como uno de los tipos más grandiosos del cotarro exclamando aquello de 'So Sail Away Into The Sun 'Cause I'm Everyone'. 
Había nacido una estrella. De las de verdad, de las del firmamento. Las que dan luz. 
Sólo por este tema el disco ya merece la pena, pero es que además tenemos casi 40 minutos de sonrisa pegada en la cara gracias a maravillas como ´Prentice Wood' (esa percusión impagable, ese interludio a mitad de canción, esos solos de Edwards al final..), 'Black Swampy Water', 'Liberty Road', el vacilón 'Shotgun Boogie' (donde Gruber se sale), la emotiva 'Streetwalker', etc. etc.
 Un disco ya añejo, con ese saborcillo de los viejos clásicos, entrañable y soberbio. 
Una verdadera obra de arte.




2 de noviembre de 2021

DEMON - BREAKOUT (1987)

 



Votado entre los 100 mejores álbumes de rock de todos los tiempos en Kerrang en los años 80, 'Breakout' es otro paso adelante más en la amplia trayectoria de los Demon. 
Un disco en el que suben un poquito la intensidad con respecto al anterior, Heart of our time (1985). Breakout es ciertamente más 'rockero', aunque mantiene ese estilo completamente peculiar y difícil de encasillar de los británicos (más británicos que nadie en 'England's Glory', donde sospecho que no hay ningún sarcasmo en la letra). 
Un disco muy lineal, donde ningún tema destaca excesivamente sobre otro y que logra mantener el interés hasta el final, gracias a los enérgicos riffs del tema que da título al disco o de 'The Big Chance', las atrayentes atmósferas de 'Through These Eyes' (grandioso solo de John Waterhouse) o 'Life On The Wire' (échale un vistazo al video y me cuentas) o a la intensidad de 'Hurricane' 
Los teclados de Watts y las guitarras de Waterhouse, de sonido cristalino y cálido además de cortante y afilado se reparten el pastel, o mejor dicho, las migajas que deja Mr. Hill, 'frontman' extraordinario y excepcional letrista. 
 En 'Breakout', compuesto a medias entre Hill y Watts, el susodicho etéreo estilo de Demon se basa principalmente en el Hard Rock de los 70, recubierto por una muy fina capa de Metal extraído de las minas de la NWoBHM, y salpicado de algunas gotas de 'progresividad', dejando detalles muy sutiles y delicados, como un perfume caro, fascinante y pomposo.
 Ese perfil poco accesible en principio para el gran público es precisamente lo que hace de Demon una banda única y hasta cierto punto incomprendida y por la que personalmente siento cierta debilidad.
Insuficientemente Heavys para los viejos guerreros, demasiado duros para los fans de Marillion y muy raros para mis hijas. 
Condenados a vagar por el mundo predicando su inquebrantable fe a quienes quieran escucharles, los cuales somos unos pocos elegidos. 
Ya sabes, no rompas el círculo... y disfruta de su excelente portada, preciosa ilustración, mientras te dejas llevar  por su seductora manera de entender el Metal.