Warmen es el proyecto paralelo del teclista de 'Children Of Bodom', Janne Wirman, alias 'Warman'.En él da rienda suelta a sus grandes cualidades y habilidades interpretativas y compositivas, junto a varios de sus 'amiguetes', que varían con cada disco (ya van 4 publicados). Entre la nómina de invitados a lo largo de esos cuatro discos podemos encontrar gente de la talla de Timo Kotipelto, Pasi Rantanen, Lauri Porra, su compinche de '...Bodom', Alexi Laiho, Ralph Santolla, Jari Kainulainen, el hermano de Janne, Antii Wirman, etc etc... En este debut del año 2000, en concreto, acompañan a Janne el guitarrista Sami Virtanen y el batería Mirka Rantanen. En fin, todo un elenco de grandes músicos que en cada uno de los trabajos publicados nos ofrecen una colección de temas de corte progresivo, enraizados en lo clásico, con gran despliegue, lógicamente, de alardes instrumentales fantásticamente ejecutados, no sólo a cargo de Janne, sino de todos los implicados en cada tema. Temas que se van alternando entre instrumentales y 'cantados' y que no aburren cuando vas por el tercero, como ocurre con otros proyectos 'paralelos' o individuales que no son sino un ejercicio de egolatría... No es el caso de Warmen, que es una interesantísima propuesta que te sorprenderá por lo cuidado de su producción y de su presentación, además por supuesto de la evidente maestría que destilan todos sus temas. Cerrada ovación...
La historia de esta banda finlandesa se remonta al año 1984, cuando se forma originariamente bajo el nombre de 'Black Water'. Una historia larga, complicada y difícil, repleta de acontecimientos (buenos y no tan buenos). Para no extendernos demasiado diremos que es básicamente a partir de este 'Episode', su 6º lanzamiento, cuando realmente encuentran su sonido, su personalidad y alcanzan la cima creativa y un enorme éxito a nivel mundial, pese a no contar con ningún miembro de la formación original. Y es que hacía algunos años ya que el virtuoso guitarrista Timo Tolkki había tomado las riendas, y junto a otros cuatro musicazos de la talla de Timo Kotipelto, voz; Jari Kainulainen, bajo; Jens Johansson, teclados y Jörg Michael, batería, protagonizaron la etapa más exitosa y productiva de la banda, sentando las bases del Power Metal europeo más auténtico y de más calidad, convirtiéndose en obligada referencia e influencia para otras muchas formaciones. Velocidad, melodía, toques clásicos y un virtuosismo envidiable son las señas de la música de Stratovarius, música realmente admirable y que 'llega' con facilidad, aunque bajo mi humilde opinión, le falta ese puntito de 'mala hostia' o agresividad que todo buen disco de Heavy Metal debe tener, pero lo que se pierde en ese aspecto se gana en perfección y técnica. Tolkki ya no está en la banda (ya decíamos que esta historia es casi un culebrón), pero Stratovarius (cuyo nombre es una mezcla de Stradivarius y Stratocaster) siguen a día de hoy arrasando los escenarios de todo el mundo con su Metal poderoso. Indispensable para todo fan del Power Metal y muy recomendable para todos los demás.
Aunque nunca alcanzaron la notoriedad de sus vecinos del Condado de Orange, Stryper, Barren Cross estuvieron entre las más conocidas bandas cristianas o de 'White Metal' surgidas en la década de 1980. Formada a finales de 1983 por el cantante y guitarrista Mike Lee, el guitarrista Ray Parris, el bajista Jim Laverde, y el batería Steve Whitaker, Barren Cross ensayaron asiduamente antes de realizar su primer concierto seis meses más tarde, de todos los lugares, en un hogar para niñas menores delincuentes. Poco después, utilizan sus conexiones cristianas para acercarse al productor Dino Elefante (cuyo famoso hermano John era entonces el cantante de los gigantes del rock progresivo Kansas) y pedirle ayuda con su carrera. Como buen samaritano que era, Elefante acepta producir el EP debut acertadamente llamado 'Believe', que la propia banda editó y distribuyó. La táctica dio sus frutos cuando el sello independiente Star Song firmó al grupo y remasterizó el EP de seis canciones, añadiéndole tres nuevas para el lanzamiento en 1986 del larga duración 'Rock For The King'. Para entonces, el 'White Metal' estaba en pleno crecimiento gracias al trabajo de Stryper, Trouble y también incontables devotos, pero Barren Cross aún estaban luchando por hacerse un nombre. Lucha que se les hizo muy cuesta arriba debido a su estilo, derivado de Judas Priest o Iron Maiden y que sonaba mucho más legítimo y duro que el más aterciopelado de Stryper, lo que provocó cierta fascinación entre los fans del metal más auténtico y pesado, pero paradójicamente, debido a sus letras comprometidas con la causa cristiana, provocó a su vez el rechazo de los grandes sellos discográficos, con lo cual, ironías del destino, se quedaron nadando entre dos aguas. A pesar de los intentos por dar el 'gran salto' (Atomic Arena, 1988 y 'State Of Control', 1989) la banda se vería relegada a seguir en 'segunda división' en el pequeño sello independiente Enigma Records. La elección del nombre de su álbum en vivo (ojo, en vivo auténtico, sin retoques de estudio) de 1990 fue bastante irónico, y aunque vio la luz mayormente por obligación contractual con la discográfica, sirvió y sirve como brillante epitafio de una banda potente y honesta como pocas que no obtuvo el reconocimiento merecido.
Dice el sabio refrán que 'El que busca encuentra'. Y, como decía mi viejo, todos los refranes son verdaderos (más que nada porque siempre hay uno para cada ocasión). Pues bien, de vez en cuando uno se encuentra con pequeños tesoros olvidados y enterrados bajo montones de polvo. Tesoros además casi inexplorados, ignorados, cuando no despreciados, por gran parte de la humanidad. 'Knight's Fall' es uno de esos diminutos y delicados tesoros....El único disco publicado (en la imagen la portada original, también genial) por estos cuatro chicos británicos, durante el apogeo de la Nueva Ola Del Heavy Metal Británico, en el que se aprecian las raíces de los años 70, de gente como los primigéneos Judas Priest, Black Sabbath o Rainbow, puestos 'al día' (en 1982) con un baño de épica, y que suena realmente sólido y maduro para una banda de la que nunca más se supo.. Un disco realmente sorprendente, de un nivel que sobrepasa con creces la media de muchas publicaciones de la misma época. Otro tesoro olvidado, oculto, esperando el rescate como la dama espera al valeroso caballero...
Una banda a la que muchos ni siquiera consideran heavy, y quizá no lo sean en el sentido más musical del término, pero pueden representar a la perfección ese sentimiento. Creo que su estilo entraría más bien en lo que se denominó "folk-rock", debido a la utilización de instrumentos como la flauta, secciones de cuerda,etc.... Personalmente es una banda que me encanta sobre todo por su originalidad y la genialidad de sus composiciones, es decir, las de Ian Anderson, líder indiscutible y alma del grupo, junto a su colega de toda la vida, el guitarrista Martin Barre, no precisamente lo que se llamaría un "virtuoso", pero sí tremendamente efectivo en su estilo, muy original como ya he dicho antes. Este es su 4º álbum, y con el que rompieron definitivamente el cascarón, iniciando su época de apogeo, que se prolongaría en sus sucesivos trabajos, durante la década de los 70. Clive Bunker a la batería, John Evan al piano, órgano y mellotron, y Jeffrey Hammond al bajo completan la formación. Es un grandísimo disco que contiene clásicos de la historia del rock como la propia Aqualung, Cross Eyed Mary, que fue versioneada nada menos que por Iron Maiden, Locomotive Breath, o la increíble My God, un ataque sin complejos a la hipócrita iglesia cristiana. Un disco realmente recomendable, dales una oportunidad, te gustarán.
El tercer disco de estudio de los británicos, primero con Michael Schenker en sus filas, podría ser considerado como su 'debut oficial', ya que los dos dos primeros pasaron bastante desapercibidos en todo el mundo (excepto en Japón), e incluso la propia banda renegaba de ellos ( en los conciertos, Phil Mogg presentaba los temas de este disco con aquella famosa frase de 'from our fisrt L.P.'...). Con 'Phenomenon' afortunadamente dejan atrás las divagaciones espaciales-cósmico-psicodélicas y las aburridas composiciones de 26 minutos para centrarse en un Hard-Rock directo, dinámico y potente de impecable factura, todavía un poco titubeante, pero que les dará fama y gloria merecidas a nivel mundial de aquí en adelante. Nueva compañía, nuevo estilo, nueva formación... UFO renacía con fuerza colosal. Sin duda que el fichaje del genio de las seis cuerdas alemán, que entonces contaba con 18 añitos, fue un acierto pleno y fue decisivo para el despegue definitivo del 'OVNI'. El discazo, producido por el bajista de Ten Years After, Leo Lyons, es mayormente conocido por contener dos joyas, dos clásicos universales del calibre de 'Rock Bottom' y 'Doctor Doctor', pero todas las demás composiciones son de altísimo nivel, con un Schenker prodigioso (incluso en acústico) y es, en mi humilde opinión, un imprescindible en cualquier colección medianamente aceptable. Phenomenon puso a UFO en el sendero de las grandes bandas, de las venerables formaciones pioneras que sentaron las bases de un estilo y que sirvieron de inspiración y positiva influencia para toda una generación. Lo dicho, un disco auténticamente impagable.
AQUIhay muchísima información acerca de una de las bandas más grandes de todos lo tiempos....
Desde Genselkirchen, Alemania, surgía a principos de los ochenta este trío de degenerados discípulos del mal... Sus dos primeros trabajos, el mini-lp 'In The Sign Of Evil' y el larga duración 'Obsessed By Cruelty', publicados en 1985 y 1986 respectivamente, y reeditados en un sólo CD en 1988, son una demostración de fuerza bruta y descontrolada, un bestial y despiadado ataque metálico, situados en la difusa frontera entre el Thrash y el Black Metal, en consonancia con lo que años antes perpetraron los sumos sacerdotes Venom. Tempos vertiginosos, guitarras desgarradas, un bajo sencillamente demoledor, una batería enloquecida y una voz de cazalla pura. Con el pasar del tiempo, Sodom se han convertido en una de las grandes leyendas supervivientes de aquella pléyade de jóvenes germanos que formaron bandas tales como Kreator, Destruction, Assassin, Holy Moses, Tankard, etc... El génesis de esta 'abominable' banda comandada por el 'tio Tom', Thomas Such, 'Angel Ripper'. Para los amantes de lo extremo.
Mean Machine, a pesar de ser el segundo álbum en la discografía de UDO, puede, de hecho, ser considerado como la primera grabación en solitario auténtica de Dirkschneider, ya que el anterior trabajo, Animal House, fue escrito en su totalidad por los ex-compañeros de banda de Udo, Accept, como un una especie de regalo de despedida cuando se decidió en 1986 a establecer su propio grupo. Grupo que con el tiempo, resultó ser mucho más longevo y prolífico de lo que podría parecer en un principio y que ha demostrado la gran capacidad de Udo para forjarse disco tras disco la bien merecida etiqueta de ser uno de los guerreros más entusiastas del Heavy Metal desde hace ya tres décadas.. 'Mean Machine' es una continuación lógica de lo que vivimos en "Animal House", un poco más rápido que su predecesor, pero que todavía contiene todas las cosas que fueron notables en el Animal House: riffs imparables, buenas melodías, estribillos pegadizos y, sobre todo, la muy característica voz de Dirkschneider. Lo que tenemos aquí es ni más ni menos que puro Heavy Metal tradicional, así que no esperes estructuras atípicas, sorprendentes cambios de tempo u otras soluciones innovadoras. La mayoría de las canciones se construyen de una manera estándar, todas sin excepción en un nivel muy decente. Son canciones rápidas y enérgicas. Todos los instrumentistas, si bien no especialmente asombrosos, hacen un buen trabajo. Se trata de los guitarristas Mathias Dieth (que ya tocó en Animal House) y Andy Susemihl (Sinner), el bajista Thomas Smuszynski y el batería Stefan Schwarzmann (Running Wild). Ambos guitarristas hacen en especial un fenomenal trabajo, aunque las comparaciones son odiosas e inevitables y la sombra de Wolf Hoffmann es muuuuy alargada... En general, "Mean Machine" claramente no es una obra maestra clásica o un gran avance en la innovación del Heavy Metal. Sin embargo, es un disco muy decente, bien escrito, producido (Mark Dodson) y tocado, que sigue esa linea tan regular del poderoso cantante alemán, que sigue golpeando incansable y que NUNCA decepciona. Sinceramente, este tipo representa a la perfección la constancia, trabajo duro y amor por el Heavy Metal.
Tyran' Pace fue una banda alemana formada en 1983 y que publicó tres discos entre los años 1984 - 86 ( 'Eye To Eye', 'Long Live Metal' y 'Watching You') de auténtico 'Heavy Metal Made in Germany', muy en la onda de sus compatriotas Accept, Running Wild o Grave Digger, o de unos Judas Priest. Tres correctos trabajos que tienen su encanto y su calidad, bien provistos de riffs blindados, guitarras ensordecedoras, bases rítmicas mastodónticas aunque veloces y ágiles, vigor, velocidad... en definitiva, todo lo que puede desear un auténtico 'headbanger'. Pero por lo que han pasado a la historia y son recordados es por haber sido la primera banda en la que grabó el cantante Ralf Scheepers, que más tarde sería famoso por su participación en Gamma Ray, y más tarde aún en Primal Fear. Con las influencias antes citadas más la voz de este poderoso cantante, más el título del álbum, está todo dicho. En 1998 apareció un cuarto L.P., 'Take A Seat In The High Row', en el que curiosamente sólo quedaba de Tyran' Pace el nombre, pues no participaba en él ninguno de los músicos que grabaran esos tres primeros trabajos. Pues eso...
Uno de los principales conceptos erróneos acerca de la nueva ola del heavy metal británico es que, debido a que surgió como reacción al punk, los dos movimientos no tenían nada en común. Pero en realidad, era la energía insolente y la filosofía distintiva del 'hazlo tú mismo' del punk lo que alimentó el deseo de cientos de bandas de resucitar las lecciones impartidas a principios de los 70 por maestros del Heavy Metal como Black Sabbath o Deep Purple y traducirlos en una fórmula musical llena de vida y emocionante una vez más. Pocas bandas aúnan esta combinación tan claramente como Tygers Of Pan Tang, cuyo asombroso debut de 1980, 'Wildcat', poseía (y posee) una vitalidad y energía abrumadoras. Tygers Of Pan Tang fue una de aquellos cientos de bandas que cayó en el semi-olvido pronto, a medida que la década de los 80 transcurría, aunque el empeño de su guitarrista Robb Weir, único miembro fundador que permanece, hizo que se reformaran y resurgieran con el nuevo milenio, prolongando dignamente así la leyenda en que se han convertido con el paso del tiempo. Por esta banda han pasado, entre muchos otros, músicos de la talla de John Sykes o Jon Deverill. Y dicha leyenda comenzaba precisamente con este álbum, que nos ofrece 10 (+ 8 'bonus' en esta reedición) pistas ejemplares de la perfección del Heavy Metal y nos muestra la forma en que se debe hacer. Un disco jodidamente intenso a lo largo de su duración total, lleno de emoción fresca y original y que suena como el auténtico Heavy Metal debe sonar. Fuerza, energía y diversión. Ideal para las nuevas generaciones, que siempre deben de aprender de los originales. Se lo deben a sí mismas y al Heavy Metal.