Mean Machine, a pesar de ser el segundo álbum en la discografía de UDO, puede, de hecho, ser considerado como la primera grabación en solitario auténtica de Dirkschneider, ya que el anterior trabajo, Animal House, fue escrito en su totalidad por los ex-compañeros de banda de Udo, Accept, como un una especie de regalo de despedida cuando se decidió en 1986 a establecer su propio grupo. Grupo que con el tiempo, resultó ser mucho más longevo y prolífico de lo que podría parecer en un principio y que ha demostrado la gran capacidad de Udo para forjarse disco tras disco la bien merecida etiqueta de ser uno de los guerreros más entusiastas del Heavy Metal desde hace ya tres décadas.. 'Mean Machine' es una continuación lógica de lo que vivimos en "Animal House", un poco más rápido que su predecesor, pero que todavía contiene todas las cosas que fueron notables en el Animal House: riffs imparables, buenas melodías, estribillos pegadizos y, sobre todo, la muy característica voz de Dirkschneider. Lo que tenemos aquí es ni más ni menos que puro Heavy Metal tradicional, así que no esperes estructuras atípicas, sorprendentes cambios de tempo u otras soluciones innovadoras. La mayoría de las canciones se construyen de una manera estándar, todas sin excepción en un nivel muy decente. Son canciones rápidas y enérgicas. Todos los instrumentistas, si bien no especialmente asombrosos, hacen un buen trabajo. Se trata de los guitarristas Mathias Dieth (que ya tocó en Animal House) y Andy Susemihl (Sinner), el bajista Thomas Smuszynski y el batería Stefan Schwarzmann (Running Wild). Ambos guitarristas hacen en especial un fenomenal trabajo, aunque las comparaciones son odiosas e inevitables y la sombra de Wolf Hoffmann es muuuuy alargada... En general, "Mean Machine" claramente no es una obra maestra clásica o un gran avance en la innovación del Heavy Metal. Sin embargo, es un disco muy decente, bien escrito, producido (Mark Dodson) y tocado, que sigue esa linea tan regular del poderoso cantante alemán, que sigue golpeando incansable y que NUNCA decepciona. Sinceramente, este tipo representa a la perfección la constancia, trabajo duro y amor por el Heavy Metal.
Tyran' Pace fue una banda alemana formada en 1983 y que publicó tres discos entre los años 1984 - 86 ( 'Eye To Eye', 'Long Live Metal' y 'Watching You') de auténtico 'Heavy Metal Made in Germany', muy en la onda de sus compatriotas Accept, Running Wild o Grave Digger, o de unos Judas Priest. Tres correctos trabajos que tienen su encanto y su calidad, bien provistos de riffs blindados, guitarras ensordecedoras, bases rítmicas mastodónticas aunque veloces y ágiles, vigor, velocidad... en definitiva, todo lo que puede desear un auténtico 'headbanger'. Pero por lo que han pasado a la historia y son recordados es por haber sido la primera banda en la que grabó el cantante Ralf Scheepers, que más tarde sería famoso por su participación en Gamma Ray, y más tarde aún en Primal Fear. Con las influencias antes citadas más la voz de este poderoso cantante, más el título del álbum, está todo dicho. En 1998 apareció un cuarto L.P., 'Take A Seat In The High Row', en el que curiosamente sólo quedaba de Tyran' Pace el nombre, pues no participaba en él ninguno de los músicos que grabaran esos tres primeros trabajos. Pues eso...
Uno de los principales conceptos erróneos acerca de la nueva ola del heavy metal británico es que, debido a que surgió como reacción al punk, los dos movimientos no tenían nada en común. Pero en realidad, era la energía insolente y la filosofía distintiva del 'hazlo tú mismo' del punk lo que alimentó el deseo de cientos de bandas de resucitar las lecciones impartidas a principios de los 70 por maestros del Heavy Metal como Black Sabbath o Deep Purple y traducirlos en una fórmula musical llena de vida y emocionante una vez más. Pocas bandas aúnan esta combinación tan claramente como Tygers Of Pan Tang, cuyo asombroso debut de 1980, 'Wildcat', poseía (y posee) una vitalidad y energía abrumadoras. Tygers Of Pan Tang fue una de aquellos cientos de bandas que cayó en el semi-olvido pronto, a medida que la década de los 80 transcurría, aunque el empeño de su guitarrista Robb Weir, único miembro fundador que permanece, hizo que se reformaran y resurgieran con el nuevo milenio, prolongando dignamente así la leyenda en que se han convertido con el paso del tiempo. Por esta banda han pasado, entre muchos otros, músicos de la talla de John Sykes o Jon Deverill. Y dicha leyenda comenzaba precisamente con este álbum, que nos ofrece 10 (+ 8 'bonus' en esta reedición) pistas ejemplares de la perfección del Heavy Metal y nos muestra la forma en que se debe hacer. Un disco jodidamente intenso a lo largo de su duración total, lleno de emoción fresca y original y que suena como el auténtico Heavy Metal debe sonar. Fuerza, energía y diversión. Ideal para las nuevas generaciones, que siempre deben de aprender de los originales. Se lo deben a sí mismas y al Heavy Metal.
En los últimos años, muchos fans se han familiarizado con el nombre de Marco Hietala, poderoso bajista y fenomenal cantante, por haber colaborado con algunas bandas de las que podríamos llamar 'accesibles' al gran público, como Sinergy y, sobre todo, Nightwish. Esta fama ha ayudado a llamar la atención sobre la primera banda que formó junto a su hermano, el guitarrista Zachary. Fue inicialmente bajo el nombre de Purgatory allá por el año 1984, nombre poco original que fue sustituido por el de Tarot en 1986, al publicar su álbum de debut, 'Spell Of Iron'. Tarot es por tanto una de las bandas de Heavy Metal más antigua y más famosa de Finlandia, aunque nunca lograron gran éxito a nivel internacional, tal vez porque sus discos están separados por largos períodos de silencio, a veces de hasta cinco años. Pero este énfasis en la espera a la hora de lanzar un álbum ha dado lugar a una de las más coherentes y brillantes bandas de nuestro tiempo. Brillante por la agresividad y fuerza de sus composiciones, una mezcla casi perfecta de influencias clásicas del Heavy Metal directo y brutal más tradicional con algún toque más moderno por el uso moderado y apropiado de los teclados, y coherente porque Tarot han tenido la misma formación desde 1988, que junto a los hermanos Hietala, completan el batería Pecu Cinnari y el teclista Janne Tolsa, más la incorporación en 1995 de un antiguo 'roadie' de la banda, Tommi Salmela, como segundo vocalista. Sus directos omiten la parafernalia pirotécnica para dejar paso a unas interpretaciones simplemente perfectas. Y este 'Suffer Our Pleasures', su 6º álbum de estudio, es sin ninguna duda lo que dentro de 10, 15 o 20 años llamaremos un clásico del Heavy Metal, apabullante y demoledor.
Tercer trabajo de los germanos, en el cual dieron definitivamente a su sonido un empaque y solidez definitivos, mejorando por fin la producción, de nuevo a cargo de Dirk Steffens. La guitarra de Hoffmann adquiere una presencia mucho mayor, con memorables riffs y estupendos solos, Udo aparece mucho más cómodo en todos los temas, excepto, de nuevo, una balada muy bonita interpretada por Baltes ("Breaking Up Again") y toda la banda en general adquiere "su" sonido, encarrilado ya descaradamente hacia un METAL mucho más agresivo y potente, 10 grandes composiciones que suponen el punto de inflexión del grupo, su mayoría de edad y su entrada (a la tercera va la vencida) por la puerta grande en el mundo del HEAVY.
El segundo lanzamiento de los holandeses Vandenberg, 'Heading For a Storm', es otro de los grandes clásicos del Rock Duro perdido en las brumas del tiempo. Tras la buena impresión que dejó su debut homónimo, en este álbum el sonido es un poco más pulido y progresivo, un poco más experimental y con una producción también más cuidada, aunque sin perder contundencia, lo que les permitió subir (por lo de los Paises Bajos, je je...) y pisar los grandes escenarios japoneses y norteamericanos. Con un potencial enorme y un talento extraordinario, Adrian Vandenberg, uno de los guitarristas que merece estar en el Olimpo de las seis cuerdas, muy bien apoyado por sus tres camaradas, que tampoco se quedan atrás en cuanto a calidad, puso a Holanda en el mapa del Rock 'n' Roll. Un álbum realmente brillante. Continuará...
AQUIuna completa e interesante página acerca de la banda, eso sí, tirando de traductor porque está en holandés...
Aquí es donde empezó todo para los británicos Uriah Heep, nombre tomado de un personaje de Dickens. La transición de la banda de su anterior encarnación como "Spice" fue más que un simple cambio de nombre. Aquí comenzaba a escribirse una leyenda del Rock que a día de hoy sigue su andadura. El núcleo de la banda ( David Byron, voz; Mick Box, guitarra y único miembro original que permanece en la banda más de cuarenta años después y el teclista Ken Hensley) ya estaba en su lugar, aunque la sección rítmica todavía sufriría una serie de cambios hasta que la formación 'clásica' fuese completada. En este trabajo, el bajo corre a cargo de Paul Newton y la batería de Nigel Olsson. El "'eavy" hace referencia, por supuesto, a la música, pero esto es un poco engañoso. La música de la banda en efecto, a menudo tienen una sección de ritmo dominante y potente, pero estamos en 1970, en una convulsa época del Rock, cuando Jimmy Hendrix acababa de descubrir al mundo para qué fue creada la guitarra eléctrica, Black Sabbath y Led Zeppelin eran unos jovencitos imberbes, Deep Purple ensayaban en el local contiguo al de los propios Uriah Heep y en general había una avalancha de creatividad y experimentación. Es en este ambiente y contexto en el que 'Very 'eavy... 'very 'umble' es creado, con todas las influencias que esto conlleva. La mayoría de pistas se basan en los teclados (en su mayoría de órganos) de Ken Hensley, la rockera voz de David Byron, y el distintivo sonido de la guitarra de Mick Box,y se mueven por terrenos que van desde las raíces 'blues' hasta el hard rock más primitivo, pasando por el rock progresivo. A pesar de que se trataba de Uriah Heep en su fase embrionaria, y de que lo mejor estaba por llegar, ya se aprecia todo el potencial que desarrollarían más tarde. Este es un grupo que no fue muy querido por los críticos. Tenían mucho que ver con la creación del Heavy Metal y el rock progresivo y estaban a la par de cualquiera de los grupos que sí son continuamente citados por los 'libros de historia'. Famoso fue aquél 'crítico' musical que en la infame Rolling Stone publicó, en referencia a este disco, algo así como: 'Si esta banda consigue alcanzar el éxito, me suicido. Desde la primera nota que escuchas ya sabes que no quieres oir más...'. Lo que no sabemos es qué método utilizó...
Unico disco publicado por esta 'oscura' banda estadounidense, de la cual se sabe bastante poco, pues aunque he buscado información acerca de ella, sólo he podido encontrar lo básico. La formación, compuesta por Kevin Donegan, voz; Jerry Conrad y James Yedlick, guitarras; Bruce Fleckenstein, bajo y Donnie Lee Poland, batería. Originarios de Pennsylvania, formados en 1984, y con sólo éste trabajo en su haber, autopublicado y autoproducido en 1986. Nada más. Ni siquiera alguno de sus componentes militó en ningún otro grupo. Ni siquiera una triste fotografía... ¿Y la música?. Pues típico Heavy Metal americano a caballo entre lo épico y lo melódico, sin excesivas estridencias, correcto y 'aseado', con buenas guitarras. Un disquito curioso para echarse un ratito agradable... Ni más, ni menos.
Stratus, el proyecto que puso en marcha el ex-batería de Iron Maiden Clive Burr (originariamente bajo el nombre de Escape) junto a los hermanos Troy de los por entonces (1984) inactivos Praying Mantis y el vocalista Bernie Shaw, gozó de muy corta vida. De hecho sólo publicaron este trabajo antes de disolverse. Y eso que eran por aquel entonces lo que podríamos llamar un supergrupo, pero la Diosa Fortuna no estuvo de su lado. Quizás fuera el hecho de quedarse en tierra de nadie musicalmente hablando, ya que 'Throwing Shapes' es un disco demasiado 'blandito' para el aficionado al Heavy Metal más recio, y demasiado 'poco comercial' para sus hermanas pequeñas. El hecho es que, sin ser un mal disco, se nota que el asunto estaba todavía un poco verde y no llegó a cuajar, y eso a pesar de haber teloneado a Motley Crue en el tramo británico de su gira europea en 1985. Por el motivo que fuese, la cosa no tuvo ni tiempo de madurar y tras la susodicha gira y unos cuantos conciertos por las islas británicas, los dos hermanos Troy reanimaron Praying Mantis, Clive Burr se unió a otro proyecto fallido, los 'Desperados' de Dee Snider, Bernie Shaw a los legendarios Uriah Heep y el teclista Alan Nelson a los irlandeses Mama's Boys. Y colorín colorado....
La NWOBHM fue un movimiento que provocó el nacimiento de muchas bandas con talento, algunas de las cuales se convirtieron en leyendas vivas del género. Aunque Spartan Warrior nunca lograron llegar a la primera liga, sus discos siguen siendo dignos representantes de la vieja escuela de la escena británica, una combinación magistral del Hard Rock de los 70's y el Heavy Metal más descarado de los 80's. Formados en Sunderland en el año 1980, el quinteto formado por Dave Wilkinson, voz, Neil Wilkinson y Paul Swaddle, guitarras; Tom Spencer, bajo y Gordon Webster, batería, publicaron 'Steel & Chains' en 1983 y este 'Spartan Warrior' en 1984. Como digo, dos olvidados clásicos que realmente capturan la esencia de la NWOBHM. Con claras similitudes con grupos como Saxon, Tank, Iron Maiden e, incluso, Scorpions, , la música de Spartan Warriror representó de forma clara y diáfana todas las mejores características del movimiento NWOBHM. No es por capricho o casualidad que nos visiten en el Reino del Metal, sino que están de plena actualidad gracias a la reunión de 4 de sus miembros originales, con la variación de Mark Chapple en lugar de Paul Swaddle, para publicar su álbum de regreso más de un cuarto de siglo después, 'Behind Closed Eyes', y volver a pisar escenarios europeos durante 2011. Según he podido leer en una entrevista con Dave Wilkinson, que se ocupa también de la producción, tanto musical como personalmente, no parece haber pasado el tiempo... lo cual es un buen síntoma. Heavy Metal de auténtica y pura Vieja Escuela.