4 de octubre de 2020

HALFORD - CRUCIBLE (2002)



 


 Después de su partida de Judas Priest en 1992, Rob Halford tuvo una carrera en solitario irregular, emergiendo primero con su agresiva, pero dolorosamente ordinaria, banda Fight, luego con su sensible y lúgubre proyecto llamado Two. 
Aunque a esas alturas de la película ya no tenía nada que demostrar, estaba claro que el medio natural de Rob Halford es ese Metal que perfora el tímpano en su forma clásica, y los viejos fans de Priest se regocijaron cuando el hombre regresó de manera excelente con Resurrection en 2000.
 Con su nueva banda (acertadamente apodada 'Halford') lanzó una exitosa gira, culminando frente a una multitud de 200.000 personas en el festival Rock in Rio en enero de 2001, que produjo el doble en vivo 'Live Insurrection'. 
Un año después Halford 'el hombre' y Halford 'la banda' regresaban con 'Crucible'.

La mayoría de los adictos al metal solo piden una cosa a sus héroes, y es que nunca, nunca, se desvíen de la fórmula y, a juzgar por el sonido de Crucible,  no se decepcionarán en absoluto. 
Y es algo bueno, también, que Halford se apegue a la mezcla probada y verdadera de guitarras rugientes y melodías vocales que hicieron a Judas Priest tan grandioso hace muchos años. 
Aquí Halford demuestra que está en plena forma, con ese inconfundible rango vocal que lo hace tan distinguible en el mundo del metal. 
 Es difícil escoger e imposible dejarse fuera a muchos, pero, para mí, forma parte de la Santísima Trinidad de los vocalistas junto a Ian Gillan y al 'otro' Dios, Ronnie James Dio... (Hey, King Diamond, que tal...)
Un perro viejo como Halford supo rejuvenecer su carrera rodeándose de jóvenes talentos excepcionales. Con demasiada frecuencia, los artistas veteranos contratan músicos de respaldo cuyo único propósito es imitar (mal) las viejas canciones del cantante, pero afortunadamente, Halford quería seguir redefiniendo su sonido, reinventándose continuamente, y su banda demostraba sin lugar a dudas que tenía las habilidades suficientes para desafiar al 'viejo'. 
Halford y su banda se retroalimentan en Crucible, empujándose unos a otros hasta donde pueden llegar; el sonido clásico de Judas Priest todavía se escucha en el material nuevo, pero se entrega de una manera considerablemente más agresiva, ya que los guitarristas de primer nivel Pat Lachman y Mike Chlasiak, el bajista Ray Riendeau y el poderoso baterista Bobby Jarzombek aumentan la intensidad y se actualizan, asemejándose mucho a la habilidad, la pesadez total y la tensión de una banda como Pantera. Producido por otro fenómeno como es Roy Z., Crucible es innegablemente ruidoso, extraordinariamente pesado, agradablemente melódico y, lo mejor de todo, descaradamente grandilocuente. 
Las letras de Rob Halford nunca fueron el punto más fuerte de Judas Priest, pero en Crucible hace todo lo posible, zambulléndose de cabeza en los clichés del metal, gritando líneas pomposas con tal convicción que tú lo aceptas. 
  'Crucible' es justamente eso, un crisol donde se funden al rojo vivo las guitarras gemelas de Lachman y Chlasiak con el sonido 'Pantera-Priest', más los escalofriantes chillidos de Halford,  en un trasfondo furioso y feroz. 
Halford y sus compañeros logran mantener el interés del oyente a lo largo de todo el disco, con sus lógicos altibajos, pero en definitiva 'Crucible' es un trabajo seductor y poderoso.
Fue genial ver a Halford volviendo a hacer lo que debía de hacer, para lo que fue llamado, su destino, esto es, Heavy metal, del que él mismo fue uno de sus creadores.
No lo llaman el Dios del Metal por nada.




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