22 de julio de 2026

SCORPIONS - FLY TO THE RAINBOW (1974)

 






Indiscutiblemente, una de las más grandes bandas del planeta en la historia del Rock/Metal, son los alemanes Scorpions.
60 años de carrera, millones de discos vendidos, miles de conciertos por todo el mundo, premios, reconocimientos... grandísimos, sí señor.
Sin duda, contribuyeron a hacer que millones de personas, entre ellas un humilde servidor, amasen esta maravillosa música y a propagarla mundialmente. 
Recuerdo cuando era un adolescente escuchar una y otra vez el 'Blackout', 'Love At First Sting' o 'Lovedrive' camino del 'Insti' y emocionarme con esos discos.
Pero todo alcanzó otro nivel cuando cayó en mis manos el 'Tokyo Tapes'. 
Fue entonces cuando descubrí los orígenes de la banda, su historia, y con el tiempo, madurando ideas y gustos, considero firmemente que esa primera época fue la más brillante, no comercialmente, por supuesto, pero sí artísticamente. 
Dos facetas que por cierto no suelen coincidir en ningún caso.
Me refiero a los años que van desde 1974, año de publicación de éste su segundo trabajo, hasta 1978, año de la publicación del directo grabado en Japón.
Curiosamente, coincide con los años en los que estuvo en sus filas el gran Uli John Roth
¿Casualidad? 
Puede, aunque lo dudo.
Lo cierto es que con la marcha de Michael Schenker a UFO ganamos todos, pues obtuvimos dos grandes bandas en el mejor momento de sus dilatadísimas carreras.
Centrándonos en Scorpions, después de su debut con 'Lonesome Crow' en 1972, un debut en el que aún no se apreciaba para nada lo que estaba por venir, repleto de psicodelia, jazz y algo de proto-doom muy embrionario, la entrada de Roth, influenciado enormemente por Hendrix, supuso un salto gigantesco hacia lo que con los años irían moldeando y creando: su fenomenal Hard Rock. 
Aparte de Roth, esta es casi la formación 'clásica', ya con Francis Buchholz al bajo, y cómo no la dupla Meine-R. Schenker. Jürgen Rosenthal, que sólo grabó este álbum, realiza un excelente trabajo en la batería.
Aunque aquí todavía existe algún que otro devaneo psicodélico-espacial (no olvidemos que estamos en 1974), ya se va apreciando esa fuerza y esa majestuosidad que les definiría durante décadas.
Un disco importante porque representa el inicio de algo que llegaría a ser muy, muy grande.
Con este disco, el escorpión comenzaba a mostrar su temible aguijón.












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